Mes: diciembre 2020

  • Legislatura con sabor agridulce

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1610911789936{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1610911812888{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Aunque fue un año productivo en cuanto a leyes aprobadas, concluyó sin tramitar temas prioritarios.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1610911893137{margin-bottom: 0px !important;}»]Concluyó un muy atípico periodo de sesiones legislativas. Muy productivo en cuanto a número de leyes aprobadas, debates y en general actividad parlamentaria. El Congreso trabajó a toda marcha en medio de la virtualidad y lo hizo incluso en sábados y domingos. Pero el balance deja sinsabores, si se lo mira desde las urgentes iniciativas que no se presentaron, aprobaron o ni siquiera se discutieron.

    Para destacar la ley que amplió el subsidio a la nómina aunque ha debido prolongarse más allá de febrero, pues nada hace pensar que la crisis económica y social no se extenderá varios meses más. También muy positiva la aprobación del marco legal de las vacunas que, hay que recordar, tuvo origen parlamentario y apoyo del Gobierno solo meses después de presentada la iniciativa. Importante que la cobertura gratuita se haya extendido a toda la población y que también se haya consagrado la no responsabilidad de los fabricantes por efectos secundarios de largo plazo. Sin esta ley y la seguridad jurídica que otorgó, hubiera sido muy difícil no solo financiar sino, diría yo, adquirir la vacuna.

    También se aprobaron las leyes de emprendimiento, salvamento a sectores agropecuario y del turismo. Aunque solo resuelven aspectos coyunturales y nada de largo plazo, hay que reconocer el positivo impacto que causarán los alivios transitorios al impuesto al consumo para alimentos y bebidas, la exención de IVA para los servicios de hotelería y turismo, y su reducción para tiquetes aéreos, así como la suspensión transitoria de la sobretasa a la energía eléctrica.

    La nueva ley de vivienda también trajo avances positivos para la reactivación de uno de los sectores con mayor impacto para destacar, la seguridad jurídica, que otorgó a los derechos adquiridos en los planes parciales y en futuros desarrollos. Menciono, igualmente, la aprobación del Estatuto de Ciudades Capitales que permitirá, entre muchos otros avances, mejorar las relaciones con los departamentos. Queda pendiente la reforma al estatuto de estos últimos y el Código Fiscal de Entes Territoriales. Se convirtió en ley el proyecto de amnistía para emisoras comunitarias. No así el de apoyo a la prensa regional, que esperamos sea aprobado en los siguientes meses.

    Termina el año sin que el Gobierno y el Congreso se hayan ocupado de los temas prioritarios y cuyo trámite se hará cada vez más complejo en medio del debate electoral. En el sector justicia, ningún avance, como lo advertí la semana pasada. Tampoco fue posible aprobar las reformas políticas, todas fueron archivadas. De la anunciada reforma laboral no pasó ni el tímido proyecto del teletrabajo. Muy grave que la reforma de la salud no recibiera ni su primer debate y deplorable el episodio de la falsificación de las firmas en la ponencia que ocasionó su retiro. Una explicación se le está debiendo al país. Y de la reforma pensional ni siquiera se ha radicado el proyecto, pues seguimos pendientes de las deliberaciones de otra comisión de sabios que entregará su informe en plenas elecciones. Buen momento para la discusión.

    Urge la aprobación de proyectos para superar cuellos de botella, como lo son el de trámites ambientales, el de consultas previas y el de reforma de las CAR. Miles de iniciativas de desarrollo están detenidas por la falta de seguridad jurídica o celeridad en las decisiones. Sin embargo, todas estas iniciativas se hundieron o no tuvieron ni primer debate.

    Como es usual, pasan a sanción presidencial decenas de proyectos de honores y homenajes. El que crea el día de la mutualidad, el que exalta el municipio de Guacarí, y el de Cereté; el que honra la memoria de Juan Nepomuceno y la de Marco Fidel Suárez, la ley del joropo, ¿o será del borojó?, y muchas otras que serán oportunamente “cobradas” por sus autores en las próximas elecciones.

    Y, por supuesto, se aprobó el ‘adefesio’ creando 32 nuevos registradores delegados. También se dispuso que los inhabilitados por faltas disciplinarias no tendrán inconveniente en inscribirse nuevamente para ser elegidos. Se incluyó la paridad de género, propuesta que como quedó consagrada difícilmente incrementará la anhelada presencia de mujeres en las corporaciones públicas. Un engaño.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1610911852858{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    27 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/legislatura-con-sabor-agridulce-columna-de-german-vargas-lleras-557180[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Perdidos, tercera temporada

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1608557244200{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1608557399184{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    En el Congreso no hay ‘ambiente’ ni interés por la justicia y sus urgentes y necesarias reformas.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1610911993856{margin-bottom: 0px !important;}»]Termina el año 2020 sin un solo logro en el sector de la justicia. Muchos anuncios, pero la cruda verdad es que no hay ambiente ni interés para discutir y aprobar, no digamos ya una reforma estructural y profunda, ni siquiera un avance marginal.

    Qué frustración seguir esperanzados con un acto legislativo que afronte los problemas de acceso a la justicia, descongestión, seguridad jurídica y correcta administración de la rama al que tantas veces me he referido y cuyo debate se ha extendido por años, incluidos los últimos dos y medio dedicados a estériles ejercicios de concertación. Mucho me temo que así seguiremos hasta el final del Gobierno y que terminaremos aceptando que la reforma es imposible de tramitar por la vía ordinaria.

    El actual ministro de Justicia tomó posesión y en el torrente de declaraciones que ofreció dijo: “No solo radicaremos un acto legislativo…”, que nunca radicó, y que sí reemplazó por una reforma de la ley estatutaria de la administración de justicia, con la cual pretendía descongestionar, fomentar la digitalización, introducir métodos alternativos de solución de conflictos y la figura muy importante del precedente judicial vinculante. Pero nada de esto pasó a sanción presidencial. Tampoco pudo avanzarse en la reforma del sistema carcelario, y es la hora que, en medio de la polémica, no se reanuda la aspersión área de cultivos ilícitos.

    Ni qué decir del tan cacareado proyecto de la Vicepresidencia para endurecer la lucha contra la corrupción. Se presentó, con el apoyo de los ministerios del Interior y Justicia, del Fiscal General, del Contralor y del Defensor. Reconozco que contenía positivas iniciativas, como la protección de denunciantes y testigos, nuevas responsabilidades para personas jurídicas nacionales y extranjeras y, lo más importante, el fortalecimiento de los mecanismos de extinción de dominio y de la acción de repetición. Como era de esperarse, nada prosperó, ni siquiera fue discutido en primer debate. Todo quedó pendiente de una audiencia pública para el mes de marzo.

    No le fue mejor al procurador saliente, quien, después de recorrer el país en maratónicas jornadas, presentó dos iniciativas de reforma: la primera, para prohibir el matrimonio de menores de edad, sobre la cual ni siquiera se presentó ponencia para primer debate, y la segunda, para promover el acceso a la justicia social y rural que terminará hundiéndose en el Senado, ya sin el impulso de la Procuraduría.

    Tampoco lograron convertirse en leyes los proyectos presentados por la exministra de Justicia y nueva procuradora general, doctora Margarita Cabello, relativos a las comisarías de familia, a la nueva especialidad judicial rural y agraria y a la reforma del artículo 380 del Código Penal, sobre dopaje. Los tres proyectos escasamente hicieron tránsito, y ya podemos imaginarnos la suerte que correrán estas útiles reformas.

    Ni qué decir de los proyectos de autoría parlamentaria. De manera especial me referí en una anterior oportunidad a aquel que establecía la llamada muerte digna. Defendí la propuesta y señalé su conveniencia y necesidad. También se presentó el proyecto de reforma del arbitraje, pero, al igual que el anterior, solo tuvieron un debate, lo cual podría considerarse un éxito si se lo compara con el proyecto que reglamenta las consultas previas, que tienen paralizado al país y sobre el cual ni siquiera se rindió ponencia para ser discutido.

    Queda claro que en el Congreso no hay ‘ambiente’ ni interés por el sector justicia y sus urgentes y necesarias reformas, y en el Gobierno, aunque podría haber la convicción sobre esta necesidad, no se observa que se considere prioritaria. En este sentido, parece que todos los esfuerzos se centraron en las fracasadas reformas políticas y en el llamado adefesio o nuevo Código Electoral, único proyecto para el que fueron convocadas sesiones extraordinarias, cuyo principal atractivo, como lo he denunciado, es la creación de un ejército de burócratas politizados.

    P. D. Me pregunto, viendo las declaraciones del expresidente Uribe sobre la jornada laboral, ¿en qué habrá quedado aquello de “trabajar, trabajar y trabajar”?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1608557150273{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    20 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/perdidos-tercera-temporada-columna-de-german-vargas-lleras-555926[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Trabajar más y no menos

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1608000828330{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1608000707301{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    En medio de históricas cifras de desempleo el partido de gobierno presenta una reforma ‘envenenada’.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1608000789215{margin-bottom: 0px !important;}»]

    No se me ocurre tema más sensible y que amerita respuestas más rápidas y contundentes que el de la reactivación del empleo. Por causa de la pandemia, los niveles de desempleo en el país llegaron a un 25 % y se sitúan todavía en un alarmante 14,5 %, afectando principalmente a mujeres y jóvenes. Esta cifra, además, hay que analizarla a la luz de la altísima informalidad del empleo en Colombia. En épocas normales, la informalidad oscila entre un 50 y un 60 % y si nos atuviéramos a las cotizaciones al régimen pensional, esta llegaría al 80 %. Nuestra tasa promedio de desempleo ha rondado el 10 %, y cuando aquí es motivo de celebración alcanzar tasas de un dígito, en otros países como México o Brasil, con tasas del 4,5 %, esto sería motivo de enorme preocupación.

    Y es precisamente en medio de esta histórica situación de desempleo como al partido de gobierno, el Centro Democrático, se le ocurre iniciar campaña y presentar su muy inconveniente reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. La propuesta ha sido recibida con natural preocupación por los empresarios. También he escuchado voces desde el sindicalismo, donde señalan que esta reforma tampoco les atrae porque viene ‘envenenada’. El Gobierno también ha manifestado su desacuerdo con una iniciativa nacida de sus propias toldas. No ha sido esta –recordemos la prima extra– y seguramente no será la última en que contemplemos este espectáculo de ‘fuego amigo’. Pero vaya tema y vaya momento. Qué falta de consideración.

    La verdad es que la propuesta, que por supuesto tiene su atractivo, trae su costo económico y social. Según la Universidad de los Andes, disminuir la jornada como se ha presentado tiene un costo de 2 puntos del PIB, lo que es igual a 20 billones de pesos, que los empresarios tendrán que cargar a sus ya abultados costos de producción. El efecto inmediato será pérdida de productividad y competitividad en las empresas, en especial las pymes, muy poca generación de empleos y mayor informalidad. De manera automática, el salario por hora trabajada se incrementará en un 20 %, así como los demás costos asociados. Cuando hemos registrado una pérdida de productividad del 0,6 % este año y se hace más urgente que nunca recuperar la competitividad de nuestro aparato productivo, la propuesta entonces no es trabajar más, sino menos.

    Algo que llama poderosamente la atención es que ni siquiera los trabajadores están pidiendo esta reducción. Un estudio reciente muestra cómo el 93,1 % está satisfecho con la jornada actual de 48 horas. Que es, además, la misma que tienen el 80 % de los países en el mundo.

    A esta discusión viene a sumarse la del salario mínimo. Nuevamente llamo la atención de trabajadores, empresarios y Gobierno sobre la prioridad, que no puede ser otra que la generación de más empleos formales. Incrementos del 13 % como los solicitados por los sindicatos solo pueden conducir a más desempleo, más informalidad y menor productividad. Tampoco puede aceptarse que el incremento no compense la pérdida de poder adquisitivo. Una solución que no impediría generar nuevos empleos, recuperar los que se perdieron y preservar los actuales debería estar en torno a la inflación (1,9 a 2 %).

    Insisto en que este es un momento propicio para iniciar en serio el trámite de la tan aplazada reforma laboral a la que en numerosas ocasiones me he referido, al igual que a la esquiva reforma del régimen pensional, y que se han limitado a comisiones de estudio. Nuestro mercado laboral está muy segmentado por los altos costos de la formalidad, que encarecen la contratación en un 70 %. Es un régimen casi único en el mundo, que adolece de problemas estructurales que explican por qué la pandemia dejó aquí muchos más desempleados que en la mayoría de los países. Los altos y muy diversos costos, tasas, aportes y contribuciones, si se van a mantener, hay que financiarlos con presupuesto estatal, eliminando todos los impactos sobre el salario.

    En pocas palabras, la reforma laboral que todos deberían impulsar es aquella que permita incentivar la contratación y proteger, formalizar y flexibilizar el empleo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1608000764069{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    13 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/trabajar-mas-y-no-menos-columna-de-german-vargas-lleras-554441[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Insólito

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1608000586001{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1608000616510{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    El proyecto de nuevo código electoral avanza, mientras la necesaria reforma de la salud naufraga.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1608000643034{margin-bottom: 0px !important;}»]Mientras el proyecto de nuevo código electoral, al que bauticé con sobrada razón ‘el adefesio’, avanza en su trámite con celeridad, ahora con el apoyo manifiesto del Presidente, otros como el de la inaplazable y necesaria reforma de la salud naufragan en medio de la desidia y los conflictos de intereses.

    Si algo ha evidenciado esta pandemia es la urgencia de optimizar el gasto público en salud, que asciende a más de 37 billones de pesos anuales. Si no conseguimos administrar este billonario presupuesto bajo estrictos parámetros de transparencia, eficiencia y eficacia, ¿cómo lograremos un mayor acceso de la ciudadanía a los servicios y cómo garantizar que estos se presten con calidad y oportunidad?

    Es esto precisamente lo que busca el proyecto de ley de reforma integral del sistema general del sector salud, radicado el 20 de julio pasado y suscrito por 14 senadores y 30 representantes de la bancada de Cambio Radical, con el apoyo de buena parte de los miembros de los partidos Centro Democrático, Conservador y de ‘la U’. Esta iniciativa recibió mensaje de urgencia del Gobierno y ha sido discutida en numerosas audiencias públicas, que han permitido evaluar el proyecto en profundidad e incorporar nuevas propuestas y mejoras.

    Vale la pena recordar los ejes básicos de la reforma. En primer lugar, y para garantizar la atención primaria integral, se introduce el modelo básico del médico de familia, con capacidad resolutiva para atender más de la mitad de las patologías. Se establece también el auxilio de maternidad para todas las madres que hoy carecen de este por no pertenecer al sistema contributivo. En esta línea, se establece la unificación de beneficios del POS y el no POS en un periodo de dos años.

    Se resuelven problemas antiguos como la articulación entre los agentes y la falta de competencia entre aseguradores; la integración de la red y una mayor equidad territorial y entre grupos socioeconómicos; se limita la tercerización en la contratación del personal de la salud y se fortalece la formación de especialistas y se crea el examen único nacional de ingreso.

    En el ámbito financiero, se crea el concepto de APP en el sector para canalizar considerables inversiones del sector privado en infraestructura, operación y administración de centros hospitalarios, se reglamentan los conglomerados del sector, se depuran las EPS y se establece un tope a los gastos administrativos de estas, se crea el programa de saneamiento financiero y se establece el giro directo de recursos a los hospitales.

    De manera incomprensible, a la fecha ni siquiera se ha presentado ponencia del proyecto, violando el reglamento del Congreso. Mucho me temo que, faltando apenas dos semanas para el fin de las sesiones, no se conseguirá que al menos haga trámite. Qué falta de compromiso del Gobierno, del propio ministro, en buena parte inspirador de esta reforma, y de los presidentes de las comisiones séptimas; y, por supuesto, de los ponentes. Cuando todos pensábamos que la salud ocuparía el primer lugar entre las prioridades de Gobierno y Congreso, resulta que ocupa el último, seguramente en razón de las insuperables presiones y el cabildeo de los poderosos intereses del sector salud.

    Y a todas estas, cómo es posible que la cacareada ley de punto final se haya convertido en letra muerta. Después de 26 meses, finalmente se designó en junio la auditoría, mediante procedimiento abreviado. Pero las cuentas siguen congeladas, se adeudan 4,8 billones pendientes de auditaje en una Adres con casi nula capacidad de respuesta. ¿Qué tipo de auditoría se contrató? Es verdad que al sistema se están girando cerca del 60 %, en promedio, de los recursos ordinarios, pero de la ley de punto final, como dirían, ni pío. Según el cronograma para radicar cuentas, de 564.000 millones se han resuelto 20.000. Se repite la historia. Una nueva burla, muy peligrosa por cierto.

    Pasamos el pico del covid; luego, la meseta; ya vamos en la llanura y, conocido el cronograma de vacunación, Colombia quedó entre los últimos países que la recibirán. Mala cosa.

    P. D.Celebro que con prontitud se haya presentado el proyecto para evitar la quiebra de los medios impresos, asfixiados por la pandemia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1608000511428{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    6 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/insolito-columna-de-german-vargas-lleras-553155[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]