El juego terminó

Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

La polarización de la opinión y el concepto de voto útil se repetirán en estos meses con más fuerza.

Dos grandes ganadores dejan las elecciones del domingo. Petro picó en punta con una votación individual de 4’500.000 votos y 1 millón adicional al sumar el Pacto. Consolidan 19 o quizás más curules en el Senado, y la gran sorpresa que nadie vaticinó: 25 escaños en Cámara. Como era previsible, arrasaron en Bogotá, donde muy probablemente elegirán al próximo alcalde. La estrategia y la disciplina de ligar al candidato con sus listas les funcionaron a la perfección.

Fico, por otra parte, fue el indiscutible ganador de la consulta del Equipo Colombia, gracias al decidido apoyo del Gobierno y del Centro Democrático. Con un margen de más de 2 millones de votos, desde ahora se perfila como el único contendor de Petro. No la tiene fácil, tampoco imposible. Tendrá que empezar por canalizar las votaciones de sus coequiperos.

El magro resultado de la consulta del Centro era de esperarse. Fajardo, ganador de esta, redujo sus apoyos de 4 millones de votos obtenidos hace 4 años a escasos 723.000 y se llevó una descomunal pela en su propia tierra. Muy difícil avanzar en una candidatura con estos resultados, y más cuando a partir de ahora primará el voto útil en un país cada vez más polarizado. Será una tortura para el profesor librar esta campaña.

En las próximas semanas se sabrá qué rumbo tomarán el Partido Liberal y Cambio Radical (CR), dos organizaciones claves en este ajedrez político. Y a propósito de este último, vale la pena recordar que no es la primera vez que esto ocurre. En 2002 CR sacó 2 senadores, en el 2006 pasó a 15 y luego, en 2010, redujo su participación a 8, cuando el gobierno de Uribe aprobó el transfuguismo y tomó la decisión de acabar el partido, sonsacando desde el propio Gobierno a 7 senadores. En 2014 conservó su participación con 9 y en 2018 pasó a 16 curules, en parte impulsadas por mi candidatura a la presidencia. Ahora quedó en 11, era de esperarse. Pienso en varias razones: la no participación de la familia Aguilar, que se refugió en el Partido Conservador; de los cristianos, cuyas permanentes exigencias fatigaron al partido; de Rodrigo Lara y la prematura jubilación de Germán Varón, por un lado, y por el otro, la reducción significativa de las votaciones de los candidatos de la casa Char.

Muy difícil fue el debate electoral en las actuales circunstancias: sin vinculación con las consultas y sin candidato presidencial. Y, además, ligados tardíamente al Gobierno, lo cual nos pasó su costosa factura, al igual que al partido de ‘la U’, a los cristianos y al propio Centro Democrático. No puede decirse lo mismo del Partido Conservador, que tuvo todo en este gobierno y lo supo aprovechar sin recato alguno.

Aun así, la bancada de CR con 11 senadores y 18 representantes jugará una vez más un papel crucial en el próximo Congreso, donde los equilibrios de fuerzas serán muy frágiles y donde cualquier organización cuenta y se hará sentir. Nosotros ya nos hemos acostumbrado en estos años a subir y a bajar, así es la democracia. Lo importante es asimilar el resultado, aprender de los errores y nunca perder el norte de nuestras convicciones políticas.

Agradezco sinceramente a quienes en estos días se motivaron con el video del guerrero con el cual invitamos a votar por las listas de Cambio Radical. Sin duda, muchísimo sirvió su apoyo. La votación por el solo logo del partido fue superior a 147.000 votos. Pero, como es fácil comprender, el resultado final de las votaciones para CR y el de las consultas para quienes participaron no dan ningún margen para pensar en una candidatura mía.

Además, reitero que la polarización de la opinión y el concepto de voto útil se repetirán en estos meses con más fuerza que nunca y desde la primera vuelta presidencial. Yo he vivido en carne propia lo que esto significa. Ver cómo se cierran todos los espacios y cómo nada de lo que se proponga o se diga encuentra eco en la opinión. Así las cosas, es imposible pensar en candidaturas, y mucho menos a estas alturas del partido.

A la Centro Esperanza y su candidato les espera un infierno en estos dos meses, no quisiera estar en sus zapatos. El juego terminó el domingo pasado. Tocó decidir entre Petro y Fico.

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