Mentiras y Verdades

Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

Los promotores del paro la han enfilado ahora contra la reforma de la salud.

Los promotores del paro la han enfilado ahora contra la reforma de la salud. Aprovechan la tensa situación creada por ellos para mentir sobre una reforma que mucho bien les haría al país y, lo más importante, a los más vulnerables.

Mentira: afirman que se va a privatizar la salud y entregar su manejo a las EPS.

Verdad: es todo lo contrario, se amplía y se fortalece la capacidad del Estado sobre todos los actores del sistema. Se habilitan herramientas para intervenir y liquidar aquellas empresas que hoy incumplen los criterios de habilitación técnica y financiera, demoran la atención, los procedimientos y no entregan medicamentos. En adelante las EPS deberán competir por calidad y no por el número de pacientes. Las que no sean eficientes o que se prestan para malos manejos, politiquería o corrupción desaparecen, y no son pocas.

Y claro, del proyecto les molestan los criterios de evaluación del aseguramiento que permitiría depurar el sistema. También les incomodan las restricciones en la gestión de recursos, pues se establece un tope en los gastos administrativos. Y ni qué decir de la posibilidad de los giros directos a los hospitales, que acaba con la intermediación en el manejo de recursos. La salud dejará de ser el gran negocio en que algunas empresas la han convertido.

Mentira: que se acaba el Instituto Cancerológico para privilegiar al nuevo centro oncológico de Luis Carlos Sarmiento.

Verdad: el Instituto se fortalece y conserva su naturaleza estatal, y se transforma en una entidad especial con funciones de prestador, formador e investigador. El nuevo centro oncológico, con una donación superior a un billón de pesos por parte del grupo, será el más moderno de Latinoamérica, funcionará como fundación sin ánimo de lucro, y sus excedentes se destinarán exclusivamente a investigación y actualización de equipos.

Mentira: que se van a cerrar los hospitales públicos.

Verdad: el proyecto fortalece la red hospitalaria pública y garantiza la prestación de servicios en mejores condiciones para los pacientes. Es muy importante señalar que propone un subsidio de oferta para aquellos que tienen que operar en circunstancias de desventaja.

Mentira: que se reducen los salarios de los trabajadores de la salud.

Verdad: este proyecto busca mejorar la remuneración de los trabajadores de la salud, formalizar su vínculo laboral, prohíbe la tercerización en la contratación y garantiza condiciones dignas, respetando horarios y descansos. Por ejemplo, el personal vinculado a hospitales públicos será categorizado como servidores públicos con un régimen especial.

Mentira: que limita la formación médica.

Verdad: es injusto que al terminar sus estudios de pregrado los médicos no puedan especializarse por el restringido y privilegiado club donde solo se admiten 2 estudiantes al año en cada especialidad. Con el proyecto se multiplican, con recursos de regalías, de manera significativa los cupos para acceder a una especialización. Se establece el examen único para egresados y, además, los estudiantes recibirán por ley remuneración por el tiempo de la residencia.

Es tal el cúmulo de falacias que se han difundido que requeriría toda la edición del periódico para refutarlas. La iniciativa garantiza en condiciones de igualdad todos los beneficios del plan obligatorio de salud. No toca en absoluto los regímenes especiales. Amplía la licencia de maternidad remunerada a las mujeres del régimen subsidiado, que hoy no lo tienen. Acaba con el ‘paseo de la muerte’ y prohíbe la negación de servicios. La unidad de pago por capitación será suficiente para brindar una adecuada protección a todos los pacientes. No se establecen pagos; y menos, pólizas. Cada persona tendrá un médico que le brindará prevención y atención, poniéndoles fin a las interminables remisiones que hoy son la regla general.

Detrás de este expediente de mentiras hay intereses muy poderosos de quienes se verían afectados, empezando por muchas EPS y por los grupos de cabilderos que tramitan intereses particulares y, últimamente, de los promotores del paro, que se equivocan al ponerse al servicio de esos oscuros propósitos.

P. D. Pasada la página de la inconveniente reforma tributaria es el momento de cerrar filas en defensa de nuestro país, tristemente sitiado por el vandalismo, los paros y las agendas políticas.

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