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  • Los nuevos mandatarios

    Los nuevos mandatarios

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704903303304{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704903168165{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Es innegable que se respira un ambiente de optimismo, de esperanza en que las cosas van a cambiar.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704903201136{margin-bottom: 0px !important;}»]Culmina la primera semana del año en medio de las posesiones de los nuevos mandatarios locales y regionales, de discursos y anuncios, caras nuevas en los despachos públicos y, en general, un ambiente de optimismo, mezcla de nuevo año y expectativas de cambio.

    En prácticamente todas las ciudades y regiones los nuevos alcaldes y gobernadores se eligieron cabalgando sobre el desprestigio e impopularidad de sus antecesores. No les fue tan difícil ante la proverbial incompetencia de muchos de los autoidentificados progresistas y, como lo he señalado en esta columna, ante el rechazo de la ciudadanía a las políticas del gobierno Petro.

    Es innegable que se respira un ambiente de optimismo, de esperanza en que las cosas van a cambiar. Grandes expectativas que se van a encontrar con dos circunstancias no muy favorables. La primera, la dificultad de producir resultados en el muy corto plazo, o sea, antes de un año. Y la segunda, la realidad de que la ciudadanía ya no concede lunas de miel más allá de ese plazo.

    Como los problemas de las ciudades y regiones no son muy distintos unos de otros, los compromisos de los mandatarios terminaron girando en los mismos ejes: seguridad, movilidad, agenda social, austeridad, probidad, crecimiento y empleo. Veamos cada uno de ellos:

    La seguridad es de lejos el principal compromiso que animó a los electores. No deja de ser paradójico que en un gobierno que se proclama potencia mundial de la vida el mayor flagelo de la ciudadanía sea precisamente el delito en todas sus manifestaciones. Ante esta situación la gente espera recuperar su seguridad por cuenta de sus autoridades locales, lo cual, seamos francos, no deja de ser una ilusión, al menos en el corto plazo. En primer lugar porque un mayor pie de fuerza depende del Gobierno Nacional, y aun existiendo la decisión, que no existe, toma bastante tiempo. Pensemos que los procesos de incorporación y formación son lentos. El de cualquier subteniente o comisario de policía toma al menos 8 años. En junio de 2024 se graduarán 7.000 patrulleros y en noviembre un número similar, a lo que habrá que restar los que se retiran. Esto para todo el país. Totalmente insuficiente. Además, el problema del hacinamiento carcelario tampoco depende de ellos, y menos las necesarias reformas del estatuto penal.

    En cuanto a la movilidad, es imposible para los alcaldes estructurar y financiar los grandes proyectos sin el apoyo del Gobierno Nacional. Lo que sí tendrán que hacer desde el primero momento es estructurar todos los proyectos que prometieron en campaña para con suerte poder dejarlos contratados al final de los cuatro años.

    Se anuncian también programas de austeridad, hacer más con menos, lo cual esperamos todos se pueda lograr; pero para ello habrá que desmontar la frondosa burocracia que los llamados progresistas dejaron enquistada en su paso por la administración. Es bien conocida su forma de gestionar las ciudades despilfarrando el patrimonio público a punta de burocracia innecesaria, subsidios billonarios y mal enfocados, quiebra de las entidades y ni una sola obra.

    En materia de lucha contra la corrupción, recomiendo hacer un detallado inventario de lo encontrado. Entiendo que es desgastante llegar con espejo retrovisor, pero creo indispensable ir dejando las cuentas claras.

    Todos han hecho grandes promesas en materia social, particularmente en la creación de empleos y en temas sensibles como educación, salud, saneamiento y vivienda. Tendrán que estar muy atentos, pues son ellos los que tendrán que hacer frente a la debacle que se puede venir si se aprueba el proyecto de reforma de la salud que hace trámite en el Congreso. Y en temas como la vivienda es poco lo que se puede hacer a nivel local si el Gobierno Nacional mantiene colapsado el sector.

    Al Gobierno nunca le gustaron los Panamericanos en Barranquilla. Esta es la cruda verdad. Tampoco le gustan la autopista Norte, ni la ALO, ni el regiotram ni el metro. Ni nada en ciudades donde no se sienten apoyados. Y ese sí es el principal problema de los nuevos mandatarios.

    A los nuevos alcaldes y gobernadores y a sus excelentes gabinetes les deseo lo mejor, que puedan llevar a cabo sus programas de campaña y cumplirle a una ciudadanía que ya entendió que nada puede esperar del Gobierno Nacional y que ha fincado todas sus esperanzas en los mandatarios que eligió.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704903237082{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    7 de enero 2024

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-los-nuevos-mandatarios-842342[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Un camino distinto

    Un camino distinto

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704151077993{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704150750789{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Mi compromiso con el Gobierno se circunscribe a estudiar la que será una reforma judicial.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704150997273{margin-bottom: 0px !important;}»]La semana pasada fui invitado por el Gobierno a participar en una nueva comisión que se propone estudiar y poner a consideración del Congreso proyectos de reforma constitucional y legal para el sector justicia. Un nuevo intento al que creo vale la pena apostar y al que me propongo contribuir desde mi experiencia, pues considero que nunca será tarde para esta reflexión y para promover una reforma profunda de un sector que es pilar de nuestra convivencia y de nuestra democracia.

    Mi aceptación en nada puede confundirse con apoyo a este gobierno, sobre el cual la opinión pública sabe que me encuentro en total desacuerdo, y en especial con las inconvenientes reformas que ha presentado en materias como la salud, la educación, las pensiones y el empleo y que por fortuna no se convirtieron en leyes y ojalá nunca lo consigan.

    Mi compromiso se circunscribe, entonces, a estudiar la que será una reforma judicial. Es una temática que me apasiona desde que, como senador, fui miembro de la Comisión Primera Constitucional, que es la responsable del sector, y más aún cuando como ministro de Interior y Justicia fui autor de la malograda reforma del 2011. Desde entonces, año tras año, hemos presentado al Congreso proyectos que recogen nuestras convicciones y nuestro sentido de urgencia sobre las mismas. Esas propuestas son las que espero presentar a la Comisión con la esperanza de que sean acogidas y puedan llegar al Congreso con un consenso suficiente para asegurar su aprobación.

    El ministro Osuna me hizo llegar una matriz de temas para tratar. Entre ellos se encuentra la propuesta de avanzar hacia un sistema penal acusatorio pleno, también una de justicia restaurativa y otra de profundización en materia de protección y garantía de los derechos humanos. En otras áreas se propone el fortalecimiento de los equipos técnicos de investigación, nuevas y más eficaces medidas para luchar contra la corrupción, otras para garantizar el acceso a la justicia, la resocialización de los condenados y también la investigación y juzgamiento de los aforados.

    Considero muy útil complementar esta agenda inicial con otro conjunto de medidas tendientes a procurar un mayor acceso a la justicia y, sobre todo, una reforma que nos permita superar la descongestión imperante en toda la Rama Judicial. Como ejemplo de lo anterior, hemos propuesto fortalecer la conciliación extrajudicial, la justicia arbitral, contar con términos procesales más ágiles, limitar los recursos contra autos y sentencias y asignar funciones jurisdiccionales de manera transitoria a abogados en ejercicio y a notarios en asuntos no litigiosos.

    En materia de seguridad jurídica propondré adoptar el precedente judicial como de forzoso acatamiento y la regulación de la tutela, estableciendo términos para interponerla, limitando su procedencia contra autos y sentencias e imponiendo la obligación de tramitarla ante la misma jurisdicción. Tenemos que fortalecer la tutela pero al mismo tiempo evitar su uso abusivo.

    Esta Comisión también debería encargarse de la cuestión de eliminar las contralorías departamentales y municipales, que le cuestan al país más de un billón de pesos al año y centralizar sus funciones en la Contraloría General de la República. Y, por supuesto, llevaré a esta comisión mi propuesta de eliminar la Procuraduría General de la Nación, organismo que dejó de ser relevante con la introducción del sistema penal acusatorio, además de ser la mayoría de las conductas graves y gravísimas en materia disciplinaria también delitos en Colombia.

    Esta Comisión debería ocuparse, igualmente, del tema de la inseguridad ciudadana, que no se resolverá sino atacando la impunidad con nuevos criterios para el tratamiento de la reincidencia y la peligrosidad a la hora de decidir sobre la privación de la libertad. Y por qué no proponer que la Comisión también se ocupe de la necesaria reforma al régimen penitenciario y de las consultas previas, que hoy paralizan los proyectos de infraestructura.

    Debo reconocer que soy moderadamente optimista frente a los trabajos de esta Comisión y sobre todo frente a la aprobación de las reformas por ella propuesta. Pero, sin duda, es un mejor camino que el de la imposición y la mermelada hasta ahora usado para impulsar las llamadas reformas sociales.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704151031052{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    31 de diciembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-un-camino-distinto-840379[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Salimos bien librados

    Salimos bien librados

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704129208689{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704129041470{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Cómo no recordar lo vivido en julio de 2022 con la agenda de reformas anunciada por el Gobierno.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704129070061{margin-bottom: 0px !important;}»]Cómo no recordar a estas alturas del año y de la legislatura la situación que vivimos en julio de 2022 frente a la agenda de reformas anunciada por el Gobierno, justo antes de posesionarse y con toda la fuerza y su capital político intacto. Unas mayorías avasalladoras consolidadas a punta de acuerdos burocráticos y promesas de una amplia participación. Un partido de gobierno convertido en la primaria fuerza política a, la que se sumaron liberales, conservadores, ‘la U’ y los ‘verdes’ al declararse partidos de gobierno, asegurando el control del legislativo en una y otra Cámara.

    Como era de esperarse, el 20 de julio eligieron presidentes de Senado y Cámara de sus propias tropas y de todas las comisiones constitucionales. Luego vinieron los preocupantes anuncios: reforma tributaria, pensional, de salud, laboral, de sometimiento, de descongestión carcelaria, de legalización de la marihuana recreativa, jurisdicción agraria, de educación, de servicios públicos, y también la reforma política, una caja negra en la cual se llegó, incluso, a especular sobre una posible reelección presidencial.

    Desde un principio los medios de comunicación, la academia, los gremios y un grupo de parlamentarios, por entonces muy reducido, visibilizó lo inconveniente y atropellado de todas estas iniciativas. Pero fue tal el triunfalismo, el total desprecio por las minorías, la arrogancia del Gobierno y su bancada, que fueron incapaces de explicar y convencer al país de los objetivos y las bondades de los proyectos.

    Y el paso del tiempo, que es inexorable, se ha convertido en el principal enemigo de los cambios pretendidos. Hoy, un año y medio después de iniciado el periodo del actual Congreso, resulta muy tranquilizador y conveniente apreciar cómo se ha ido desmoronando ese capital político, lo cual, debo confesar, jamás había yo visto con semejante anticipación.

    Como sabemos, la legislatura del próximo semestre es corta y a partir del 20 de julio de 2024 toda la conducción del Congreso estará en manos independientes, aunque no se puede descartar que se logre consolidar una coalición mayoritaria en contra del Gobierno.

    Para fortuna del país, con excepción de la nefasta reforma tributaria aprobada en noviembre de 2022 y que se cae a pedazos en la Corte Constitucional, del Plan de Desarrollo –pendiente de numerosas demandas– y del costoso e innecesario Ministerio de la Igualdad, a estas alturas la mayoría de las más dañinas e inconvenientes iniciativas no se han convertido en leyes.

    Hagamos, a manera de aguinaldo navideño, el siguiente balance: nos salvamos de la reforma laboral; la de la salud fue la responsable de bloquear toda la agenda para conseguir una aprobación a pupitrazo en Cámara, faltando su paso por el Senado; la pensional, solo tramitada en uno de sus cuatro debates; la de sometimiento o desmantelamiento de bandas criminales, archivada, al igual que la de derechos humanos. Tampoco hizo tránsito la de política penitenciaria y descongestión, que fomentaba la impunidad y ponía en la calle a miles de peligrosos delincuentes.

    En buen momento se retiró, en medio de las más vergonzosas recriminaciones entre Gobierno y ponentes y mesas directivas, la reforma política, que buscaba alinear en un solo partido a las bancadas de gobierno y socavar a los partidos de oposición. Tampoco pasaron la controvertida agencia de seguridad digital ni la ley estatutaria de educación, ni la de víctimas, ni la que modifica el impuesto predial ni la agraria, que no hizo tránsito en la Cámara. A todo esto habría que sumar otras que ni siquiera se presentaron, como la cacareada de los servicios públicos y muchas más que se quedaron en anuncios y amenazas.

    Salimos bien librados como país y cómo sociedad, y mi experiencia personal me dice que en materia de leyes el primer año es del Gobierno, que no lo fue. El segundo, las fuerzas entre Gobierno y Congreso se nivelan, lo cual está ocurriendo con saldo hasta ahora negativo para el primero. El tercero, la agenda la marca el Congreso, y en el cuarto lo que importa son las elecciones. Guardo la esperanza y haremos todo lo posible para que esta situación se prolongue y termine este gobierno haciendo el menor daño posible.

    Mi reconocimiento a las fuerzas de oposición y a quienes aun siendo parte de la coalición de Gobierno evitaron lo que hubiera podido ser una completa debacle.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704129094212{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    24 de diciembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-salimos-bien-librados-838451[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Y ahora, por la educación

    Y ahora, por la educación

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704128900995{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704128803607{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Este gobierno, que todo lo quiere estatizar, pretende eliminar la participación del sector privado.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704128842120{margin-bottom: 0px !important;}»]Se conocieron esta semana los indicadores de las pruebas Pisa, practicadas a 700.000 estudiantes en el país y que busca medir la calidad del aprendizaje que estamos ofreciendo a nuestros niños y jóvenes. Los resultados fueron francamente deplorables. Caímos en todos los indicadores: 71 % por debajo del nivel considerado como mínimo básico en matemáticas y 51 % en ciencias y lectura. Ni Bogotá se salvó de esta debacle.

    Contrasta con estos resultados el esfuerzo que año tras año venimos haciendo en cuanto a los recursos destinados al sector, que fueron para 2023 de 57 billones de pesos y que para 2024 se incrementarán a más de 70 billones, por muy lejos el de mayor cuantía, 10 billones más que el de salud, 55 billones más que el de transporte y 61 billones más que el destinado a la justicia. En Colombia está más que demostrado que un aumento de los recursos destinados a la educación no es suficiente y, yo diría, ni siquiera requisito para obtener mejoras significativas en la calidad y pertinencia de la educación.

    Porque esta obedece primordialmente a la excelencia de los docentes, lo cual en este país dejó de ser un objetivo por alcanzar, toda vez que hace décadas Fecode se apropió del sector. Sus principales banderas han sido incrementar los ingresos de los maestros e impedir que cualquier sistema serio y exigente de evaluación se aplique en el país. La evaluación existente es una pantomima que no tiene ninguna consecuencia en la práctica para los evaluados. Forzoso es concluir que este sindicato de privilegiados llamado Fecode es el verdadero responsable de la mediocridad de nuestro sistema educativo.

    Comparto con Petro que la educación requiere un nuevo rumbo. Pero no el que contempla el proyecto que esta semana hizo tránsito en la Cámara de Representantes de manera subrepticia. De nada sirvieron las ponderadas observaciones formuladas en este diario por Moisés Wasserman, Francisco Cajiao y Fernando Sánchez. Tampoco las señaladas por la Asociación de Universidades Privadas (Ascun). Tiene, además, mucha razón Jaime Arias cuando acusó al proyecto de estar lleno de banderas ideologizadas y propósitos políticos.

    Bueno es recordar que la propia Corte Constitucional ha señalado que la educación como servicio puede ofrecerse por particulares, es decir, bajo un modelo mixto, lo cual, por demás, se ha constituido en una de las principales fortalezas del sector educativo colombiano. Los privados han prestado un servicio invaluable en nuestro país.

    Pero claro, este gobierno, que todo lo quiere estatizar, ha puesto ahora los ojos en la educación y de la mano del proyecto de ley referido pretende, y sin decirlo abiertamente, eliminar todos los espacios de participación del sector privado. Porque este a lo que apunta es a un régimen de transición, que podría culminar en la cobertura total por parte del Estado. De no ser así, ¿por qué no establece el proyecto de reforma cómo deben participar los particulares en el proceso formativo desde el acceso, la permanencia y la culminación en todos los niveles? Otra pregunta obligatoria: ¿querrá el Gobierno llegar a fijar a su arbitrio las tarifas de la educación privada?

    Un aspecto positivo del proyecto es que establece el principio de gratuidad, pero podría este principio acompañarse del criterio de que la gratuidad se ofrezca solo a los que efectivamente la requieran. Y pensar en un sistema de financiamiento integral que le permita al estudiante, dentro del principio de autonomía, poder elegir el tipo de institución que más se ajusta a sus necesidades para su formación.

    No veo en nada orientado este proyecto a lo que requiere el país. Mejorar la calidad y la pertinencia de la educación, avanzar hacia la universalización con un sistema incluyente que permita no solo el acceso sino que asegure la permanencia y reduzca las brechas entre lo urbano y lo rural, entre regiones y entre públicos y privados. Todo esto pasa por mejorar la eficiencia, la transparencia y la buena gestión del sector. Todo lo cual supone recuperar una educación pública fuerte y de calidad y que hoy se encuentra politizada y privatizada en cabeza del sindicato más rico y poderoso del país, que marcha más de lo que educa y pide bastante más de lo que da.
    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704128378890{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    10 de diciembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-el-vaticinio-se-cumplio-834025[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • El vaticinio se cumplió

    El vaticinio se cumplió

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704128208005{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704128224783{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    La reforma aprobada en la Cámara es nefasta porque cambia el modelo de aseguramiento en salud.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704128273942{margin-bottom: 0px !important;}»]Esta semana terminó su trámite en la Cámara de Representantes la reforma que entierra nuestro sistema de salud. Como ya lo había advertido, todos los aplazamientos en el trámite fueron deliberados para no tener que ponerle la cara al país durante las elecciones. Pasados los comicios, los liberales, la mitad de los conservadores, la mitad de los ‘verdes’ y, por supuesto, toda ‘la U’ concurrieron a garantizar el ‘quorum’ y a votar el proyecto, eso sí, en operación tortuga para asegurar las prebendas burocráticas y la mermelada, que fluyó a chorros en las últimas dos semanas.

    De nada sirvieron las alarmas y los reclamos de todos los actores del sistema, incluidos los médicos, la academia, los gremios, los pacientes y la ciudadanía. Todas las líneas rojas, verdes y azules se esfumaron ante la aplanadora del Gobierno, que ya perdió no solo el temor a la justicia sino la vergüenza frente a la sociedad que confiaba en que el Cambio prometido era ante todo frente a las costumbres políticas.

    La reforma que hasta ahora se ha aprobado en la Cámara es nefasta porque cambia el modelo de aseguramiento en salud, la más grande alianza público-privada que tiene este país y que ha garantizado la progresividad de este derecho fundamental. Con la reforma se estatiza el sistema de salud, se reemplazan 20 EPS por 25.000 Centros de Atención Primaria (Caps) que hoy no existen ni tendrán las capacidades técnicas necesarias, y sí toda la interferencia política y clientelista.

    Con la reforma se elimina la libre elección. Hoy podemos escoger el asegurador y la red de prestación que este ofrece, pero con la reforma solo queda el camino de empadronarnos en el lugar de residencia. Ahora todos, a depender del Estado, de gobernadores, alcaldes y de cualquier burócrata que se apiade en dar una cita.

    También se puede perder la capacidad instalada de la red privada. En Colombia, para garantizar la cobertura existente del 99 %, se requiere la prestación privada de clínicas y hospitales, que a la fecha corresponde al 90 % de la prestación total. La conformación de redes a cargo de una entidad pública genera incertidumbre al inversionista y reduce los incentivos de calidad y mejores resultados en salud.

    Con la reforma se vuelve al esquema de subsidios a la oferta asociada al gasto. Lo que genera un aumento de este al desligarlo de la prestación efectiva del servicio. A estas alturas, ni siquiera sabemos quién va a entregar medicamentos, cómo funcionará la continuidad de los servicios o cuál es la ruta de acceso del paciente al sistema.

    Preocupan enormemente los superpoderes otorgados a la Adres. Esta entidad no fue creada para contratar, auditar, pagar, hacer de todo. Tampoco son claros los elementos y las herramientas que tendría este monstruo para gestionar el riesgo financiero, pues se plantea simplemente como pagador único. ¿Pueden imaginar lo que será en el futuro tramitar una cuenta ante esa entidad? ¿Y los riesgos de peajes y corrupción a los que prestadores de servicios quedaran expuestos?

    Como estaba cantado desde el principio, se acaban las EPS al transformarse en gestoras de salud y vida. Tal y como están hoy en la reforma serán solo unas entidades operativas, con funciones ambiguas y colaborativas, lo que se traduce en una amenaza a los pacientes, pues no existirá quién haga su representación y asegure la continuidad e integralidad de las atenciones en salud. Al eliminarse la EPS desaparecen los planes complementarios y los planes de beneficios. En consecuencia, las pólizas y los planes de medicina prepagada se van a encarecer exponencialmente por la dinámica del mercado.

    Y vendrá la capitalización de la Nueva EPS con vocación de convertirse en el nuevo Seguro Social, epicentro de la reforma y de la estatización total del sistema.

    Lo aprobado es lo peor de lo peor. Pero aún queda la esperanza de que en el Senado se archive esta peligrosa e inconstitucional reforma.

    P. D. El doctor Caicedo Ferrer insiste en que nada está ocurriendo en su sector. No le falta razón. No hay una sola licitación en curso, no han reajustado los peajes ni pagado las compensaciones, todo está desfinanciado y las demandas se multiplican. De lejos, el sector de obras civiles fue el de peor desempeño, cayó este año un 15 %, y nada indica que el próximo año levante cabeza. Pero según él, todo divinamente.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704128378890{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    10 de diciembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-el-vaticinio-se-cumplio-834025[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Un acierto de las cortes

    Un acierto de las cortes

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704127888931{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704127907351{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Ha llegado la oportunidad para promover una profunda reforma del sistema electoral colombiano.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704127942637{margin-bottom: 0px !important;}»]Esta semana se posesiona el doctor Hernán Penagos como nuevo registrador nacional. Tengo el mejor concepto de él como abogado con varias maestrías en derecho constitucional y administrativo, profesor universitario, exmagistrado y, por supuesto, conocedor como pocos del sistema electoral colombiano. Más allá de sus méritos profesionales y académicos, el doctor Penagos es una persona de carácter, con criterio y, lo más importante, independiente y honorable.

    Su escogencia fue un acierto de los presidentes de las altas cortes, como lo fue también el haber impedido que esa importante entidad, garante de la democracia, siguiera capturada por el actual Registrador en cabeza de alguno de los candidatos que puso a competir en el proceso de elección, sobre el que ejerció intenso ‘lobby’ para que alguno de sus amigotes llegara al cargo.

    Dicho lo anterior, ha llegado la oportunidad para promover una profunda reforma del sistema electoral colombiano. Observo que comenzando por el propio gobierno, y también por los parlamentarios de todas las corrientes políticas, esa urgente reforma pudiera abrirse paso. Concurriremos con entusiasmo a las mesas que desde la presidencia del Senado se han convocado con el fin de estudiar y promover un cambio profundo del régimen político y electoral colombiano.

    Un cambio que parta de admitir el fracaso de ese engendro que es el Consejo Nacional Electoral, cuyos miembros son elegidos por el Congreso. Investir de facultades a los voceros de los partidos para ser los garantes de las elecciones siempre fue una mala idea. Pudimos comprobarlo en estas elecciones, en las que hasta pocas horas antes del certamen seguían revocando o habilitando candidatos a su conveniencia y por la vía administrativa y no jurisdiccional.

    Capítulo aparte, las facultades que se arrogaron para crear decenas de partidos políticos sin el lleno de ningún requisito. Con cualquier argumento otorgaron personerías jurídicas para entregar avales a candidatos y en algunos casos autorizando el transfuguismo. Así salieron al mercado electoral: Gente en Movimiento, Todos somos Colombia, La Nueva Fuerza, En marcha, Fuerza Ciudadana, otra Fuerza pero de La Paz, entre muchos. Además del partido Verde ya existente se autorizaron otros partidos verdes: Verde Oxígeno y Verde Ecologista. Y muchos más, como el Partido Demócrata, La Liga, La Dignidad, el Poder Popular de Samper y el Movimiento Nacional de Gustavo Rodríguez Vargas. Y quedan aún pendientes por resolver Soy Porque Somos, Colombia Piensa Grande, Juntos Llegamos, para solo mencionar algunos.

    Francamente se les fueron las luces. Todos nos preguntamos: ¿qué pudo haber detrás de esta hemorragia en la entrega de personerías jurídicas? Por todo esto y muchas otras razones resulta un imperativo eliminar este engendro y regresar todas esas pseudocompetencias a la jurisdicción contenciosa, de donde nunca debieron salir.

    Con mucha razón la Corte declaró la inconstitucionalidad del primer Código Electoral promovido por el registrador Vega, y me temo que en igual sentido se pronunciará sobre el segundo intento, hoy a su consideración. Harían bien en no permitir la creación de miles de nuevos cargos innecesarios. También deberían evitar que entren en vigencia el voto remoto, el anticipado, el mixto en máquina y el voto a domicilio, todos propensos a generar inseguridad jurídica y las más diversas modalidades de fraude.

    Enterrar para siempre ese adefesio y dar vía al trámite de un nuevo Código mediante el cual pueda desarrollarse una profunda reforma que permita aclarar y unificar criterios sobre otorgamiento de avales, coavales, coaliciones, adhesiones, que regule los movimientos políticos, la inscripción por firmas, las reglas básicas de los partidos y asuntos hoy confusos como la doble militancia, la rendición de cuentas, los controles a los gastos de campaña y tantos otros. Pero lo anterior también debe ir acompañado de una gran reforma política que vaya más allá de la arquitectura electoral.

    Y aprovechar para modernizar asuntos como el registro civil digital, que hoy es limitado, y la cédula digital, que también lo es, y demás asuntos del registro.

    Gran tarea tiene por delante el nuevo Registrador, y muchas razones tenemos para pensar que de su mano llegarán los cambios que el país reclama.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704127979747{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    03 de diciembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-un-acierto-de-las-cortes-831890[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Sigamos charlando, Presidente

    Sigamos charlando, Presidente

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704127649856{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704127544015{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    De esta nueva edición del congreso de la infraestructura no quedan sino preocupaciones.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704127572383{margin-bottom: 0px !important;}»]Justo hace un año, en la clausura del congreso de la infraestructura, el director del gremio se ufanaba de que todos los problemas se estaban resolviendo por la vía de la concertación y el diálogo y no en los tribunales. Luego presentó los 10 mandamientos para el desarrollo de la infraestructura y se dirigió a Petro para invitarlo a seguir conversando para construir un país en democracia. A juzgar por lo sucedido en estos 15 meses, Petro no les copió nada ni a Caicedo ni al gremio que representa. Ni mandamientos, ni decálogo, ni piedra angular ni nada. Este año solo hemos visto caos, parálisis y demandas.

    Al decálogo vinieron los compromisos del chisgarabís ministro de Transporte, Guillermo Reyes: planeación de la intermodalidad; conectividad y accesibilidad de la Colombia profunda; reactivación y consolidación del modo férreo y fluvial; financiación por valorización, seguridad vial; despliegue de sistemas inteligentes de transporte y cofinanciación para las entidades territoriales. A la fecha no es posible registrar un solo avance en esta agenda. Baste mencionar que en cuanto a la principal promesa, que fue la conectividad de la Colombia profunda y su principal programa, ‘Caminos comunitarios para la paz total’, el avance es inferior al 1 %. La desidia e incompetencia son totales.

    Mirando el sector en su conjunto y a escasos 50 días de terminar el año, la ejecución del presupuesto de inversión es bajísimo. Por eso el indicador registra un decrecimiento de obras civiles del -15 % en este año.

    En lo que se refiere a los avances del Programa de Concesiones de 4G y tras 15 meses del Gobierno Petro, siguen sin entregar los 21 proyectos viales que heredó. Y lo más preocupante es que están en trámite de respuesta las solicitudes de varios concesionarios de terminar anticipadamente y devolver varios corredores, aduciendo la imposibilidad de su ejecución. Me temo que pronto serán varios más.

    Desde enero, el 2023 arrancó mal con la firma del Decreto 050, mediante el cual prohibieron el incremento tarifario anual en las 143 casetas de peaje de la ANI y el Invías. Omitieron valorar los efectos perversos que acarrearía el haber intervenido, unilateralmente, los contratos de concesión vigentes en la ANI y el contrato de recaudo de peajes en Invías. Se estima que, a diciembre de 2023, por este concepto habrá que compensar a los concesionarios un valor cercano a 1 billón de pesos. Por ello la ANI estará obligada a responder demandas arbitrales y una posible terminación anticipada de estos contratos cuyo valor de liquidación podría ascender a 10 billones de pesos, por unas obras inconclusas y abandonadas.

    Los anuncios del ministro Camargo de poner fin al congelamiento de peajes se quedaron en eso. Aprovechando el encuentro, advirtió que ya este año ni pensar en aumentos. Y la pregunta ahora es cómo harán para introducir en el 2024 un ajuste para los dos años acumulados. Una decisión de pura politiquería, cuyos beneficios supuestos en el control de la inflación ni siquiera han sido comprobados.

    La perla más relevante del congreso fue la creación del nuevo Instituto de Vías Regionales, el Invir, cuyo efecto será duplicar innecesariamente la burocracia y el gasto del Invías y, por supuesto, sustraer estos recursos de los presupuestos de inversión. Pero, al margen de esta insensatez, lo más preocupante es que el Invir podrá contratar directamente estas obras sin licitaciones ni concursos, sin límite de cuantía y con toda clase de organizaciones sociales, una nueva fuente de corrupción y de politiquería.

    Y ahora resulta que debemos quedar todos agradecidos y tranquilos, pues se comprometieron a no acabar con los contratos de concesión vigentes. También todos felices porque no se acaba la ANI, que en el futuro hará hospitales, cárceles y otras dotaciones. Y finalmente el cuentazo de la valorización como fuente de financiación y pago de las obras del sector.

    De esta nueva edición del Congreso no quedan sino más preocupaciones y la certeza de que este sector seguirá paralizado por la falta de recursos, la creciente desconfianza e incertidumbre de los inversionistas, el no pago de las obligaciones contractuales y la incompetencia proverbial de todos los gestores estatales. Pero qué importa, dirá Juan Martín: sigamos charlando, Presidente.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704127595244{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    26 de noviembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-sigamos-charlando-presidente-829448[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Y de regalo navideño, el predial

    Y de regalo navideño, el predial

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1704127413161{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1704127324280{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Sería el colmo que el Congreso aprobara esta inconveniente e inoportuna iniciativa.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1704127261084{margin-bottom: 0px !important;}»]El pésimo desempeño de la casi totalidad de los sectores económicos que todos veníamos advirtiendo quedó ahora ratificado con las cifras publicadas por el Dane, y que señalan que nuestra economía entró en números rojos. Franca recesión que se agravará en el último trimestre.

    Por su impacto en el empleo y como dinamizador de múltiples sectores, la vivienda constituye el primero en atraer la atención para exigir del Gobierno respuestas oportunas y suficientes. Pero eso es precisamente lo que ha faltado. Las ventas caen en 47 %; las viviendas iniciadas, igualmente, en un 61,4 %, y las licencias de construcción, en casi un 50 %. Los desistimientos crecieron en un 83 % o, lo que es lo mismo, ceca de 35.000 familias tuvieron que renunciar al sueño de tener su casa. Miles y miles de empleos perdidos. Me sumo a los que afirman que este sí es el verdadero cambio.

    Todo esto es el resultado de una pésima política pública sectorial, de la improvisación, de la incapacidad de ejecutar los recursos que estaban disponibles, de una persecución a los empresarios y de otras decisiones que han desestimulado la actividad. Comencemos por señalar que la carga tributaria efectiva del sector de la construcción oscila entre el 57 y el 69 % de sus utilidades. Los impuestos que recaen sobre la propiedad inmueble son prácticamente confiscatorios.

    Al predial hay que sumar los de valorización, como en el caso de Bogotá, donde son permanentes; el de plusvalía, el de patrimonio y los posibles efectos derivados de la nueva tasa de tributación depurada. A ello hay que añadir los derivados de cualquier transacción, como son los de timbre (nueva tasa del 1,5 %) beneficencia, registro y derechos notariales. Todo esto sin considerar los impuestos imputables al constructor.

    Y ahora, en el peor momento, viene el Gobierno a radicar un proyecto dizque para evitar incrementos desbordados en el impuesto predial. Presidente y ministros han tenido que salir a explicar el propósito de este despropósito, pero se han encontrado con la cruda realidad, esto es que nadie les cree. Porque los ciudadanos saben que este proyecto se traducirá en incrementos del valor catastral de la propiedad y del consiguiente impuesto predial. Y que afectará no solo a los predios rurales sino también a los urbanos, y no solo a los de mayor valor sino, incluso, a los de interés social cuyo tope se eleva hasta un 50 % y progresivamente hasta un 300 %, incluso para aquellos predios cuyo catastro ya está actualizado. Y llega cuando la propiedad inmueble ha experimentado una de sus peores caídas y nada se vende ni se compra, en un generalizado ambiente de incertidumbre y desconfianza.

    El catastro de Bogotá lleva varios años incrementándose automáticamente, y las personas tienen ya que disponer de una parte considerable de sus ingresos para pagar el impuesto predial. A nadie, por supuesto, se le ocurre pensar en la capacidad de pago de los contribuyentes de este impuesto confiscatorio que es violatorio de ese principio esencial de la tributación. Sería el colmo que el Congreso aprobara esta inconveniente e inoportuna iniciativa. Aunque, pensándolo bien, sería mejor que lo tramitaran para ahora sí ver a millones de colombianos marchando enfurecidos.

    En esta misma línea, cómo no recordar todas las alarmas que prendimos los contradictores de la reforma tributaria del ministro Ocampo señalando el mal momento en que fue presentada y las consecuencias que traería en materia de crecimiento de nuestra frágil economía. Todo lo advertido ocurrió y ya comienzan a verse los resultados. Bonilla y Ocampo ahora se muestran sorprendidos con el pobre desempeño de nuestra economía. Pero ya no es momento de justificaciones y de excusas. El mal está hecho y ojalá no lo profundicen ahora con la eliminación de la regla fiscal, cuyas consecuencias también están advertidas.

    Y a propósito de más impuestos municipales, cómo no advertir la avalancha de publicidad con que quieren despedirse los mandatarios regionales. Miles y miles de millones derrochados para aceitar campañas de autoelogios, antesala de las ya nada ocultas aspiraciones de los futuros candidatos. Hago un llamado a que se cauterice esta vena rota que a mi modo de ver constituye una malversación de fondos públicos con claro detrimento patrimonial para ciudades y departamentos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1704127309201{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    19 de noviembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-y-de-regalo-navideno-el-predial-827189[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Todo mal

    Todo mal

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1700076704054{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1700076691864{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Un crudo pero real balance en lo político, el orden público y la economía del país.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1700076757644{margin-bottom: 0px !important;}»]Ya tuve oportunidad la semana pasada de comentar la paliza política que recibieron el Pacto Histórico y el presidente Petro el 29 de octubre. De allí para acá, solo errores y provocaciones, como la publicación de un desconcertante mapa electoral en donde se muestra triunfador en buena parte del territorio nacional.

    A ello siguió, en la misma línea y con el mismo propósito, la invitación restringida a Palacio del grupo de gobernadores, según él, afectos al Gobierno. Grave error ir discriminando y graduando de enemigos a los mandatarios regionales. Los convocados, ni manera de excusarse, so pena de ser señalados como contradictores y no merecedores de recibir las dádivas del Gobierno central. Es la primera vez en mi vida pública que veo una acción de tal torpeza. Como si Petro solo fuera a gobernar con los departamentos y ciudades que se declaren copartidarios suyos.

    Para el alcalde de Bogotá, ni un saludo. Todo indica que la controversia sobre el metro persistirá.

    Y, tal como lo advertí, pasado el debate electoral, el Gobierno entró con toda a presionar la aprobación de sus impopulares reformas. Comenzando por la salud, tal vez la más polémica, intentó arrodillar al Congreso en sesión cuya grabación constituye prueba reina para iniciar acciones legales. Todo orquestado desde la Presidencia por el señor Calle, quien hace y deshace con violación del reglamento y al ritmo de su olfato político. En buena hora las fuerzas de la oposición a las que se han sumado quienes interpretan los resultados de las pasadas elecciones como un rechazo a las reformas, han impedido su trámite y aprobación. Quien sabe por cuánto tiempo resistirán el embate.

    Por el lado del orden público y la ‘paz total’ las cosas no podían ir peor. A la descomunal torpeza del secuestro del Mane Díaz, que recién terminó el jueves con el despeje de miles de kilómetros en La Guajira, se añadió el anuncio de suspensión de negociaciones por parte de las disidencias al mando de ‘Mordisco’. A todas estas, el país sigue preguntándose si aquí tenemos secuestrados de primera, de segunda y de quinta. Se habla de más de 40 personas en poder del Eln, al parecer 19 de ellas están confirmadas, pero a diferencia de Díaz, el Gobierno no hace ni dice nada. ¿Estarán de acuerdo con que esta práctica contraria al DIH se prolongue durante las negociaciones? ¿El Gobierno solo se molesta cuando hay repercusiones internacionales? Bueno que nos aclaren y que las ONG no guarden silencio cómplice.

    Y en el frente económico las cosas tampoco pintan bien. La inflación no cede como nos había anunciado el ministro Bonilla, y todo hace pensar que cerrará en dos dígitos a final de año. En consecuencia, creo pierde su tiempo el Gobierno exigiendo al banco central una baja de las tasas de interés. Prácticamente todos los sectores industriales, 34 de 39, muestran cifras de desaceleración o franca parálisis. La industria en su conjunto cae en 4 %. Asimismo, la vivienda cae un 31 %, y la de interés social, en un 49 %; obras iniciadas caen en 23 %, y obras civiles, en un 16 %; y el comercio, en más del 6 %; las ventas de vehículos, en más del 32 %; las exportaciones, en más del 15 %, y las importaciones, en más del 20%; la inversión extranjera cae en 5 %, y el consumo de los hogares, en más del 3 %.

    Se estima que la economía en su conjunto no crecerá más de un 1 % este año, si nos va bien. La generación de empleo, estancada. Quién duda que ello se debe al clima de incertidumbre y desconfianza que este gobierno ha creado con sus propuestas de reforma en sectores claves para nuestro desarrollo, y también a los permanentes anuncios de intervenciones que inmediatamente se traducen en decisiones empresariales.

    Hago este crudo pero real balance en lo político, el orden público y la economía para llamar la atención del Gobierno y del presidente Petro en la necesidad de no profundizar la crisis y atender el resultado de las elecciones recientes y, en consecuencia, abrir nuevos espacios de entendimiento y búsqueda de consensos con las fuerzas políticas, las regiones, los empresarios y en general toda la sociedad colombiana, que no desea seguir en esta confrontación auspiciada desde el Ejecutivo y que rechaza la práctica de comprar conciencias y voluntades para aprobar unas reformas que el país no desea por insostenibles e inconvenientes.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1700076784284{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    12 de noviembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-todo-mal-825162[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • La pela fue total

    La pela fue total

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»][/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1700076573601{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1700076607257{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Los resultados están ahí, aun cuando los que todo lo perdieron se sientan triunfadores.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1700076479160{margin-bottom: 0px !important;}»]Contra lo sostenido por los amigos del ‘gobierno del cambio’, las elecciones sí fueron un referendo en contra de Petro, su primer año de gobierno, sus anuncios y las muy impopulares reformas. Si el resultado hubiera sido distinto, estarían diciendo seguramente que el pueblo se había pronunciado a favor de las reformas, que la calle había hablado, que el Congreso no podía desatender este clarísimo mensaje popular. Por mínima coherencia, deberían autoaplicarse estas mismas conclusiones.

    Pero no. Lo que han hecho es salir a cobrar lo incobrable, a convencernos de que el resultado fue un triunfo para el Pacto Histórico y sus aliados. Pero esto no se lo creen ni ellos. Asegura el Gobierno que resultaron triunfadores en 9 gobernaciones, cuando la inocultable verdad es que obtuvieren solo una, la de Nariño, en donde, para ser claros, perdieron cerca de la mitad de los votos obtenidos en las últimas elecciones. Tampoco es verdad que ganaran en el Cauca, donde Petro tenía el 79 % de favorabilidad y su candidato escasamente obtuvo un 20 % de apoyo. Pero lo peor vendría en Bogotá, la ciudad que eligió a Petro presidente, y donde el apoyo pasó del 59 % a tan solo el 18 %.

    Palizas similares recibieron en todas las ciudades capitales donde resultaron ganadores los candidatos de coaliciones, todos con discurso antigobierno. Todos supieron leer la frustración ciudadana y montaron sus discursos y propuestas para atraer a esos electores.

    En el caso de Bogotá con Galán, nadie quiso arriesgarse a una segunda vuelta. Los galanistas y los que no lo eran votaron rabiosa y masivamente en contra del Gobierno nacional y también del local. Debo confesar que, como a muchos, me sorprendió el apoyo al candidato Oviedo, que logró resistir a semejante tsunami. Celebro que sea él y no Bolívar quien asuma la curul en el Concejo.

    Lo de Bogotá se extendió por toda la geografía nacional. Fico en Medellín se creció en el rechazo a la dupla Quintero-Petro, Eder en Cali cabalgó sobre el desastre del cuatrienio del peor alcalde que haya conocido esa ciudad, lo mismo ocurrió en Bucaramanga con Beltrán y Cárdenas, en Cartagena con Dumek y la incompetencia de Dau y en Manizales con Rojas y Marín, en Tunja con el profesor Krasnov y Funeme. Y, claro, en Popayán, Cúcuta y Florencia, donde los alcaldes del partido ‘verde’ también fueron derrotados. Lo mismo sucedió en Arauca y Armenia y en las ciudades intermedias como Soacha, Buenaventura y Sogamoso. Mejor dicho, en todas partes, incluyendo a Ciénaga de Oro y a Zipaquirá, tierras donde nació y se educó el presidente Petro.

    Cómo dudar, entonces, de que este debate se convirtió en un referéndum sobre la gestión del Gobierno. Imposible. Es más, pude evidenciar que muchos parlamentarios que posan en los pasillos del Palacio de Nariño como petristas, en las regiones son los más furibundos contradictores del Gobierno.

    El Presidente señaló el 29 de octubre que “los colombianos se expresaron”. Qué gran verdad. Expresaron su descontento con un gobierno que ha paralizado al país, que lo ha vuelto inseguro en lo rural y lo urbano, que lo ha sumido en la incertidumbre, que lo ha polarizado, que ha incumplido todas y cada una de sus promesas y que ha dado muestras de su total incompetencia. Sí, en contra de todo esto fue que se expresaron los colombianos. No nos equivoquemos.

    ¿Vendrán represalias contra los mandatarios locales frenando las inversiones y el flujo de recursos a las regiones? Ojalá no vaya a ocurrir esto, porque aparte de terminar de paralizar al país, graduarán de enemigos a todos los nuevos mandatarios con consecuencias impredecibles en lo que resta del gobierno.

    Reiniciada la legislatura, esperemos que los partidos también hayan escuchado a sus seguidores en las urnas y no se vuelquen a votar a pupitrazo las reformas como me temo puede ocurrir.

    Todos los contradictores del Gobierno resultamos ganadores en este selva de avales, coavales y adhesiones porque muy pocos de los elegidos lo hubieran logrado sin el apoyo y concurso de quienes antepusimos los intereses nacionales a los propios partidistas y respaldamos a quienes se perfilaban como favoritos, con la condición de que levantaran su voz de descontento y evitaran alianzas con el Pacto Histórico. Así ocurrió. Los resultados están ahí, aun cuando los que todo lo perdieron se sientan triunfadores.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1700076851811{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    05 de noviembre 2023

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/columna-de-german-vargas-lleras-la-pela-fue-total-823191[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]