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  • En su mejor momento

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1613185054519{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1613184918275{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Carlos Holmes Trujillo hubiera sido el mejor candidato del Centro Democrático y un gran presidente.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1613184955265{margin-bottom: 0px !important;}»]Es poco lo que no se ha dicho a estas alturas de Carlos Holmes Trujillo. Yo no tengo más que gratos recuerdos de los innumerables encuentros con él. Un hombre inteligente, alegre y consagrado al servicio de su país y de la gente. A lo largo de muchos años disfruté de su generosa y sincera amistad y seguí de cerca su trayectoria como hombre público, como académico, político y diplomático.

    A principios de los 90, como ministro de Educación se había impuesto el reto de sacar una ley que reglamentara integralmente la educación superior. Labor nada fácil que consiguió a base de estudio, tenacidad y capacidad de interlocución con la aprobación de la Ley 30, aún vigente. Puso, además, en marcha el plan de universalización de la educación primaria, con el cual dejó huella a su paso por este ministerio, como lo hizo en casi todas las responsabilidades que asumió en su prolífica carrera como servidor público.

    Y digo casi porque se me viene a la memoria su paso por la creada en su momento Alta Consejería para la Paz. Se iniciaba el gobierno de Ernesto Samper y, para sorpresa de todos, el nombre de Carlos Holmes Trujillo no apareció entre aquellos llamados a integrar el gabinete ministerial. No obstante haber dirigido por más de un año todo el equipo programático de la campaña, no parecía haber espacio para él en el alto Gobierno. Aceptó el ingrato cargo, en el cual poco se avanzó por la fragilidad del Gobierno que no permitió destrabar una negociación a la cual se habían negado las Farc. Una frustración en su carrera que seguramente habría de recordar muchos años después, cuando lideró la campaña por el ‘No’ a los acuerdos de paz. Qué vueltas termina dando la vida.

    Entendió siempre el servicio diplomático como eso, un servicio al país, que prestó desde Tokio; Washington, en la OEA; Rusia, Austria, Suecia y Bélgica, donde tuvo la responsabilidad de impulsar el tratado comercial entre Colombia y la Unión Europea. Por cierto, otra de sus frustraciones fue no haber podido firmar el tratado, pues pocos meses antes fue removido de su cargo. Cuando fue designado canciller, al inicio del actual gobierno, todos supimos que no había persona mejor preparada para ese cargo porque además de ser un diplomático con trayectoria era ante todo un gran señor.

    Recuerdo haberle dicho a Carlos que el sitio en el Gobierno donde podría prestar un mejor servicio era en el Ministerio del Interior. Con un gabinete de personas tan jóvenes y con poca experiencia en las lides políticas, su presencia en esa cartera hubiera sido determinante. Carlos me dio la razón y me confesó que el Presidente nunca le había ofrecido el cargo. Pero él sin duda estaba pleno en el Ministerio de Relaciones Exteriores, como también lo estuvo, hasta su prematura partida, en el de Defensa.

    Ocupó las mayores dignidades por nombramiento, pero no era hombre de rehuir el escrutinio popular. Fue el primer alcalde de Cali, elegido por votación. Se lo recordará por su impulso a la descentralización, con la creación de las comunas y de los primeros restaurantes escolares. Esta etapa de su vida la recordaba entrañablemente.

    También fue elegido para la Constituyente, donde impulsó las ideas descentralizadoras, la autonomía territorial, la revocatoria de los mandatarios, la tutela, la naciente Corte Constitucional y hasta la figura de la Vicepresidencia.

    Fue candidato a la gobernación del Valle, aspiración que acompañé personalmente y con el equipo de Cambio Radical. Pero perdió frente a Angelino Garzón y el departamento se privó de haber tenido un gran gobernador.

    Pero fue en la campaña presidencial de 2014, como candidato a la vicepresidencia, donde Carlos brilló por su caballerosidad y don de gentes. Jamás una agresión ni un comentario deslucido, solo afecto y respeto. Los debates que tuvimos parecían más un encuentro de viejos amigos que de contradictores.

    Carlos Holmes Trujillo estaba en su mejor momento. Quería seguir sirviendo a su país desde la presidencia de la República, para la cual se había preparado toda su vida. Tengo la íntima convicción de que hubiera sido el mejor candidato que el Centro Democrático podía presentar y, de haber sido elegido, un gran presidente.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1613185117871{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    31 de enero 2021
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/gerencia-para-la-reactivacion-columna-de-german-vargas-lleras-562349[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Gerencia para la reactivación

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1613184576836{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1613184461571{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    La administración de Bogotá no ha coordinado, por su incapacidad, los proyectos del sector vivienda.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1613184655776{margin-bottom: 0px !important;}»]En el propósito de reactivar la economía, tanto a nivel nacional como local, los principales analistas coinciden en que el gasto público en los sectores de vivienda y obras públicas podría tener el mayor impacto en el corto plazo y en la generación de empleo. Bogotá representa el 40 % de todas las viviendas que se construyen en el país, por lo que estamos frente a una de las fuentes de reactivación más claras y con menores complejidades.

    ¿Cómo olvidar, por citar un ejemplo, que esta organización desaconsejó a inicios de 2020 el uso del tapabocas? Sus nunca bien explicadas relaciones con el Gobierno chino, la tardía intervención para haber controlado el foco inicial del virus, la injerencia política de ese país en las decisiones de su director y su negativa a promover y exigir a tiempo las investigaciones, que aún no comienzan, crearon un ambiente de desconfianza en torno a esta organización.

    Todo nos lleva a concluir que en la OMS han primado las consideraciones políticas por encima de las sanitarias. Pero lo más grave podría estar ocurriendo en torno al polémico mecanismo del Covax, a través del cual muchos países, entre ellos Colombia, han cifrado sus esperanzas de acceder a la vacuna. A la fecha, el mecanismo multilateral no ha entregado una sola vacuna por la lentitud y burocratización en los procesos de compra. Por cuenta del Covax, otras organizaciones de gran experiencia, como la Organización Panamericana de la Salud, que hubieran podido actuar no lo hicieron.

    En plata blanca, el Covax solo va a proveer el 20 % de las vacunas que Colombia requiere, y seguramente no en los plazos anunciados para el primer trimestre. Por lo tanto, los países quedaron a merced de las negociaciones bilaterales que sean capaces de adelantar con los grandes jugadores de la industria farmacéutica mundial, que naturalmente han impuesto sus condiciones y exigencias en cuanto a cantidades, precios, fechas de entrega y términos contractuales.

    Los países más ricos obviamente monopolizaron las compras. Canadá, por ejemplo, adquirió 300 millones de vacunas, más de 7 veces su población. Estados Unidos ya tiene almacenados 140 millones y solo han vacunado a 9 millones de personas por las complejidades de los procesos y protocolos. Mientras tanto, el resto de países, en particular aquellos en desarrollo, tendrán que esperar pacientemente. Nosotros no somos la excepción.

    En nuestro caso, tengo claro que ya tenemos firmados contratos por 29 millones de vacunas. El proceso ha sido, como todo aquí, muy complejo. Tuvimos que aprobar una ley, dada la poca flexibilidad jurídica existente y para poder aceptar las condiciones impuestas por los laboratorios en términos de responsabilidades, garantías, riesgos y confidencialidad de los acuerdos. ¿Qué podíamos hacer? ¿Exigir condiciones que en ningún otro país prosperaron? Ningún país lo ha conseguido. ¿No comprar? Fácil hacer politiquería barata con estos temas, pero muy irresponsable. Pedir que se violen las cláusulas de confidencialidad puede poner al país en el riesgo de no recibir la vacuna. Así le ocurrió a Perú, que luego de promover el mismo debate ineficaz pasó a ser el último en la fila. ¿Cómo no entender esto?

    Es también muy irresponsable crear dudas sobre la transparencia en el proceso de contratación. No fue el Ministerio de Salud el que suscribió los contratos, sino la Unidad de Gestión del Riesgo a través de La Previsora. En este participaron comités científicos y de expertos, y la Academia de Medicina, entre otras. Aquí no debe haber suspicacias, la propia ley de transparencia de 2014 prohíbe entregar información que verse sobre secretos en materia de salud pública o defensa nacional.

    La vacunación se iniciará en febrero, como se ha comprometido el Gobierno, y deberíamos tener en el primer semestre 17 millones de colombianos vacunados pertenecientes a los grupos más vulnerables. Este fin de semana llegaron al país los primeros ultracongeladores de los 44 ya adquiridos.

    El esfuerzo requerido no tiene antecedentes y va a demandar un proceso ordenado y coordinado de manera unificada por el sistema nacional de salud. Hagamos de esto un propósito nacional y condenemos a quien pretenda hacer populismo, campaña o encubrir su mala gestión con el discurso de las vacunas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1613184737131{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    24 de enero 2021
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/gerencia-para-la-reactivacion-columna-de-german-vargas-lleras-562349[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Las vacunas

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1610910835936{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1608557399184{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Condenemos a quien pretenda hacer populismo o encubrir su mala gestión con discurso de las vacunas.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1610910765118{margin-bottom: 0px !important;}»]Deploro los siempre apocalípticos mensajes de la Organización Mundial de la Salud. Su papel en el manejo de la pandemia ha sido equívoco en todo sentido. Ahora entiendo por qué Estados Unidos le retiró su apoyo. Todas las declaraciones de su director, Tedros Adhanom, y de sus delegados regionales y locales no hacen más que sembrar confusión y pesimismo.

    ¿Cómo olvidar, por citar un ejemplo, que esta organización desaconsejó a inicios de 2020 el uso del tapabocas? Sus nunca bien explicadas relaciones con el Gobierno chino, la tardía intervención para haber controlado el foco inicial del virus, la injerencia política de ese país en las decisiones de su director y su negativa a promover y exigir a tiempo las investigaciones, que aún no comienzan, crearon un ambiente de desconfianza en torno a esta organización.

    Todo nos lleva a concluir que en la OMS han primado las consideraciones políticas por encima de las sanitarias. Pero lo más grave podría estar ocurriendo en torno al polémico mecanismo del Covax, a través del cual muchos países, entre ellos Colombia, han cifrado sus esperanzas de acceder a la vacuna. A la fecha, el mecanismo multilateral no ha entregado una sola vacuna por la lentitud y burocratización en los procesos de compra. Por cuenta del Covax, otras organizaciones de gran experiencia, como la Organización Panamericana de la Salud, que hubieran podido actuar no lo hicieron.

    En plata blanca, el Covax solo va a proveer el 20 % de las vacunas que Colombia requiere, y seguramente no en los plazos anunciados para el primer trimestre. Por lo tanto, los países quedaron a merced de las negociaciones bilaterales que sean capaces de adelantar con los grandes jugadores de la industria farmacéutica mundial, que naturalmente han impuesto sus condiciones y exigencias en cuanto a cantidades, precios, fechas de entrega y términos contractuales.

    Los países más ricos obviamente monopolizaron las compras. Canadá, por ejemplo, adquirió 300 millones de vacunas, más de 7 veces su población. Estados Unidos ya tiene almacenados 140 millones y solo han vacunado a 9 millones de personas por las complejidades de los procesos y protocolos. Mientras tanto, el resto de países, en particular aquellos en desarrollo, tendrán que esperar pacientemente. Nosotros no somos la excepción.

    En nuestro caso, tengo claro que ya tenemos firmados contratos por 29 millones de vacunas. El proceso ha sido, como todo aquí, muy complejo. Tuvimos que aprobar una ley, dada la poca flexibilidad jurídica existente y para poder aceptar las condiciones impuestas por los laboratorios en términos de responsabilidades, garantías, riesgos y confidencialidad de los acuerdos. ¿Qué podíamos hacer? ¿Exigir condiciones que en ningún otro país prosperaron? Ningún país lo ha conseguido. ¿No comprar? Fácil hacer politiquería barata con estos temas, pero muy irresponsable. Pedir que se violen las cláusulas de confidencialidad puede poner al país en el riesgo de no recibir la vacuna. Así le ocurrió a Perú, que luego de promover el mismo debate ineficaz pasó a ser el último en la fila. ¿Cómo no entender esto?

    Es también muy irresponsable crear dudas sobre la transparencia en el proceso de contratación. No fue el Ministerio de Salud el que suscribió los contratos, sino la Unidad de Gestión del Riesgo a través de La Previsora. En este participaron comités científicos y de expertos, y la Academia de Medicina, entre otras. Aquí no debe haber suspicacias, la propia ley de transparencia de 2014 prohíbe entregar información que verse sobre secretos en materia de salud pública o defensa nacional.

    La vacunación se iniciará en febrero, como se ha comprometido el Gobierno, y deberíamos tener en el primer semestre 17 millones de colombianos vacunados pertenecientes a los grupos más vulnerables. Este fin de semana llegaron al país los primeros ultracongeladores de los 44 ya adquiridos.

    El esfuerzo requerido no tiene antecedentes y va a demandar un proceso ordenado y coordinado de manera unificada por el sistema nacional de salud. Hagamos de esto un propósito nacional y condenemos a quien pretenda hacer populismo, campaña o encubrir su mala gestión con el discurso de las vacunas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1610911700934{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    17 de enero 2021
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/las-vacunas-columna-de-german-vargas-lleras-560977[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Tres propósitos para 2021

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1610911109718{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1610910940187{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Vacunación masiva, reactivación económica y una ambiciosa agenda legislativa.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1610911146102{margin-bottom: 0px !important;}»]

    El primer gran reto que enfrentan el país y el Gobierno es la vacunación masiva de nuestra población. Este propósito se podría acelerar, como he planteado, permitiendo que el sector privado y los entes territoriales puedan adquirir y suministrar también las vacunas. Apresurar los tiempos entonces no solo el primer gran desafío, sino que de él dependerá que podamos avanzar en los demás objetivos económicos y sociales.

    Valdría la pena mirar con interés las experiencias de otros países como Estados Unidos, donde ya se está aplicando la vacuna en toda la red a las personas que con ciertos requisitos de edad y morbilidad lo soliciten. Es más, ocurre que en muchos casos, por las exigencias de la cadena de frío y el tiempo de duración de la vacuna, y para no perderlas, se está vacunando a toda persona que se presente en los centros de atención.

    En segundo lugar, el frente económico. Los expertos coinciden en que es muy factible que podamos conseguir un crecimiento del PIB por encima del 5 % en el presente año. Yo estoy convencido de que ello es altamente probable, siempre y cuando nos apalanquemos en los sectores con gran capacidad de respuesta en el cortísimo plazo. Particularmente, los de infraestructura y vivienda.

    En cuanto al primero, hay que reconocer que los programas no avanzan a la velocidad requerida ni en los tiempos previstos. En abril del año pasado se anunciaron inversiones por 49,3 billones de pesos en 14 grandes y nuevos proyectos. Muy poco o nada se avanzó, y ya para noviembre no se hablaba sino de 5 proyectos cuyas licitaciones se tenía previsto abrir en 2020. Esto no ocurrió.

    Lo cierto es que solo se abrió una, y con plazos hasta el mes de junio, para adjudicar el contrato de accesos viales en los tramos Cali-Palmira-Buga. Los restantes, ahora rebautizados como 5G, a saber: ALO sur, accesos Bogotá en la autopista norte, tramo Loboguerrero-Buenaventura, aeropuertos de Cartagena, que incluye el nuevo de Bayunca y el Canal del Dique, presentan atrasos significativos.

    Me pregunto cómo es posible que proyectos ya maduros sigan pendientes de los trámites de vigencias futuras para salir a licitación. ¿Qué está pasando? ¿Cómo no se aprovecha al máximo la capacidad de reactivación y de generación de empleo que todas estas obras permitirían? En esta misma línea deben priorizarse las inversiones en el sector minero-energético y de comunicaciones. Ya no más anuncios, toca acelerar el paso. ¿No que hacer que las cosas pasen era tan fácil?

    Igual sucede en el frente de la vivienda, en el que ya hay disponible un importante paquete de subsidios. Aquí el problema no es la financiación, sino la disponibilidad de tierra para adelantar los proyectos, especialmente en Bogotá, en donde a la fecha no se ha aprobado un solo plan parcial, ni uno de expansión ni de renovación urbana, y, por supuesto, tampoco se consiguió la aprobación del POT, a la que se había comprometido la Administración para diciembre.

    El tercer propósito para este año creo que está en el trámite y la aprobación de las grandes reformas que el país pide a gritos. Me refiero a las postergadas reformas laboral, de salud, estatutaria de justicia, consultas, licenciamientos, la anunciada y polémica tributaria y, de ser posible, la reforma pensional.

    Estas reformas en mucho contribuirían a despejar el clima reinante de incertidumbre, con efectos positivos inmediatos en la calificación de nuestro riesgo país y en la recuperación de la confianza requerida por empresarios e inversionistas. Un compromiso sincero de los parlamentarios en impulsar estas reformas, incluso a través de sesiones extras en el mes de febrero, es lo que en verdad necesitamos, y no esos debates populistas y mediáticos sobre salarios que en nada terminan, como bien lo saben sus promotores.

    Tres propósitos para el nuevo año: vacunación masiva y acelerada, reactivación económica –apalancada en infraestructura y vivienda– y una ambiciosa agenda legislativa.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1610911004971{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    10 de enero 2021
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/tres-propositos-para-2021-columna-de-german-vargas-lleras-559727[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Un año tenaz

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1610911457388{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1610911476581{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Si se cumplen previsiones del Gobierno este año tendríamos a la mitad de la población vacunadaz

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1610911590682{margin-bottom: 0px !important;}»]Termina un año nefasto y triste para todos. Un año que queremos olvidar. Los colombianos estamos navegando en un mar de angustias y preocupaciones y sintiendo comprometidos nuestro bienestar y nuestra libertad. Libertad para trabajar, para estudiar, para movilizarnos, para reunirse en familia, encontrar a los amigos y comportarnos como los seres sociales que somos por naturaleza.

    La economía se derrumbó a niveles jamás vistos. Nuestro producto interno decreció en más de un 7 %, según los cálculos más optimistas. Nuestra industria tardará mucho tiempo en reponerse de una caída superior al 10 %. Ni hablar de sectores más sensibles como el turismo, la hostelería, los espectáculos o los restaurantes. Todos han recibido apoyos, pero cualquier esfuerzo parece insuficiente.

    Transversal a todos estos y epicentro de todas las preocupaciones está el tema del empleo o, mejor dicho, del dramático desempleo con millones de personas buscando trabajo e ingreso para sus familias. Estas cifras hay que mirarlas con mayor preocupación, atendiendo la altísima informalidad del mercado laboral en Colombia. Una verdadera catástrofe social para la cual nuestro país no estaba preparado ni cuenta con los recursos y posibilidades de otras naciones. Nuestro déficit habrá pasado de 2,5 a cerca del 9 % al final de año, lo cual reduce nuestro margen de maniobra y obligará al Gobierno a hacer ajustes tanto en materia de gasto público como de ingresos tributarios.

    Terminamos el año con millones de compatriotas desempleados, empobrecidos, enfermos, angustiados y en muchos casos llenos de resentimientos. Como es natural, buscando soluciones, pero también buscando responsables, y no propiamente en las cepas del covid. Qué difícil para el Presidente gobernar en estas condiciones. También, para los mandatarios locales. Pero gobernar en medio de la incomprensión ciudadana es por definición la principal regla de juego del quehacer político.

    Pero, por fortuna, en el frente de la salud pública termina el año con buenas noticias. A pesar de los rebrotes de los contagios y el número de fallecimientos, que no cede, los anuncios relativos al inicio de vacunaciones masivas en varios países nos llenan de optimismo. Si se cumplen las previsiones y los protocolos del Gobierno y los burócratas del Invima no se las dan de artistas, podríamos avanzar este año con más de la mitad de nuestra población vacunada (30 millones) y el 100 % de aquella más vulnerable. Será muy importante que se cumplan estrictamente las directrices del Minsalud en cuanto a los parámetros definidos de vacunación y al orden. Que ninguna autoridad o sector, incluyendo a los jueces, vía tutela, intente saltarse la fila. La salud colectiva, siempre por encima de la particular. Si esto se respeta, podríamos pensar positivamente en que para mediados de año Colombia esté regresando a una relativa normalidad.

    Se va a requerir no solo que efectivamente podamos adquirir las vacunas, como lo ha anunciado el propio Presidente, sino que seamos capaces de poner en marcha una operación logística de alta complejidad. Ojalá el Estado se apoyara en toda la red de EPS, laboratorios, clínicas y se les autorizara a comprar, distribuir y aplicar las vacunas, tal como ocurrió con las pruebas. Vale la pena recordar que para estas comenzamos con 1.500 diarias, solo aplicadas por el Instituto Nacional de Salud, y hoy, con el apoyo de más de 150 laboratorios habilitados, estamos practicando más de 10.000 diarias.

    Hasta hoy, los fabricantes de vacunas solo las venden a los países, pero será cosa de pocas semanas para que estén disponibles para compras del sector privado. Incluso para empresas que quieran donarlas, como también fue el caso de las pruebas. Me temo que esto sería mucho más eficaz que pretender concentrar toda la responsabilidad y acciones en entidades estatales. Y muy importante aislar totalmente la campaña de vacunación de la campaña electoral.

    P. D. Lamento la prematura partida de Roberto Junguito. Por más de 50 años orientó, diseñó y manejó la política pública colombiana en materia económica y también empresarial. Un ser excepcional e inolvidable por su inteligencia, generosidad y proverbial simpatía.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1610911545202{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    03 de enero 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/un-ano-tenaz-columna-de-german-vargas-lleras-558386[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Legislatura con sabor agridulce

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1610911789936{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1610911812888{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Aunque fue un año productivo en cuanto a leyes aprobadas, concluyó sin tramitar temas prioritarios.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1610911893137{margin-bottom: 0px !important;}»]Concluyó un muy atípico periodo de sesiones legislativas. Muy productivo en cuanto a número de leyes aprobadas, debates y en general actividad parlamentaria. El Congreso trabajó a toda marcha en medio de la virtualidad y lo hizo incluso en sábados y domingos. Pero el balance deja sinsabores, si se lo mira desde las urgentes iniciativas que no se presentaron, aprobaron o ni siquiera se discutieron.

    Para destacar la ley que amplió el subsidio a la nómina aunque ha debido prolongarse más allá de febrero, pues nada hace pensar que la crisis económica y social no se extenderá varios meses más. También muy positiva la aprobación del marco legal de las vacunas que, hay que recordar, tuvo origen parlamentario y apoyo del Gobierno solo meses después de presentada la iniciativa. Importante que la cobertura gratuita se haya extendido a toda la población y que también se haya consagrado la no responsabilidad de los fabricantes por efectos secundarios de largo plazo. Sin esta ley y la seguridad jurídica que otorgó, hubiera sido muy difícil no solo financiar sino, diría yo, adquirir la vacuna.

    También se aprobaron las leyes de emprendimiento, salvamento a sectores agropecuario y del turismo. Aunque solo resuelven aspectos coyunturales y nada de largo plazo, hay que reconocer el positivo impacto que causarán los alivios transitorios al impuesto al consumo para alimentos y bebidas, la exención de IVA para los servicios de hotelería y turismo, y su reducción para tiquetes aéreos, así como la suspensión transitoria de la sobretasa a la energía eléctrica.

    La nueva ley de vivienda también trajo avances positivos para la reactivación de uno de los sectores con mayor impacto para destacar, la seguridad jurídica, que otorgó a los derechos adquiridos en los planes parciales y en futuros desarrollos. Menciono, igualmente, la aprobación del Estatuto de Ciudades Capitales que permitirá, entre muchos otros avances, mejorar las relaciones con los departamentos. Queda pendiente la reforma al estatuto de estos últimos y el Código Fiscal de Entes Territoriales. Se convirtió en ley el proyecto de amnistía para emisoras comunitarias. No así el de apoyo a la prensa regional, que esperamos sea aprobado en los siguientes meses.

    Termina el año sin que el Gobierno y el Congreso se hayan ocupado de los temas prioritarios y cuyo trámite se hará cada vez más complejo en medio del debate electoral. En el sector justicia, ningún avance, como lo advertí la semana pasada. Tampoco fue posible aprobar las reformas políticas, todas fueron archivadas. De la anunciada reforma laboral no pasó ni el tímido proyecto del teletrabajo. Muy grave que la reforma de la salud no recibiera ni su primer debate y deplorable el episodio de la falsificación de las firmas en la ponencia que ocasionó su retiro. Una explicación se le está debiendo al país. Y de la reforma pensional ni siquiera se ha radicado el proyecto, pues seguimos pendientes de las deliberaciones de otra comisión de sabios que entregará su informe en plenas elecciones. Buen momento para la discusión.

    Urge la aprobación de proyectos para superar cuellos de botella, como lo son el de trámites ambientales, el de consultas previas y el de reforma de las CAR. Miles de iniciativas de desarrollo están detenidas por la falta de seguridad jurídica o celeridad en las decisiones. Sin embargo, todas estas iniciativas se hundieron o no tuvieron ni primer debate.

    Como es usual, pasan a sanción presidencial decenas de proyectos de honores y homenajes. El que crea el día de la mutualidad, el que exalta el municipio de Guacarí, y el de Cereté; el que honra la memoria de Juan Nepomuceno y la de Marco Fidel Suárez, la ley del joropo, ¿o será del borojó?, y muchas otras que serán oportunamente “cobradas” por sus autores en las próximas elecciones.

    Y, por supuesto, se aprobó el ‘adefesio’ creando 32 nuevos registradores delegados. También se dispuso que los inhabilitados por faltas disciplinarias no tendrán inconveniente en inscribirse nuevamente para ser elegidos. Se incluyó la paridad de género, propuesta que como quedó consagrada difícilmente incrementará la anhelada presencia de mujeres en las corporaciones públicas. Un engaño.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1610911852858{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    27 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/legislatura-con-sabor-agridulce-columna-de-german-vargas-lleras-557180[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Perdidos, tercera temporada

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1608557244200{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1608557399184{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    En el Congreso no hay ‘ambiente’ ni interés por la justicia y sus urgentes y necesarias reformas.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1610911993856{margin-bottom: 0px !important;}»]Termina el año 2020 sin un solo logro en el sector de la justicia. Muchos anuncios, pero la cruda verdad es que no hay ambiente ni interés para discutir y aprobar, no digamos ya una reforma estructural y profunda, ni siquiera un avance marginal.

    Qué frustración seguir esperanzados con un acto legislativo que afronte los problemas de acceso a la justicia, descongestión, seguridad jurídica y correcta administración de la rama al que tantas veces me he referido y cuyo debate se ha extendido por años, incluidos los últimos dos y medio dedicados a estériles ejercicios de concertación. Mucho me temo que así seguiremos hasta el final del Gobierno y que terminaremos aceptando que la reforma es imposible de tramitar por la vía ordinaria.

    El actual ministro de Justicia tomó posesión y en el torrente de declaraciones que ofreció dijo: “No solo radicaremos un acto legislativo…”, que nunca radicó, y que sí reemplazó por una reforma de la ley estatutaria de la administración de justicia, con la cual pretendía descongestionar, fomentar la digitalización, introducir métodos alternativos de solución de conflictos y la figura muy importante del precedente judicial vinculante. Pero nada de esto pasó a sanción presidencial. Tampoco pudo avanzarse en la reforma del sistema carcelario, y es la hora que, en medio de la polémica, no se reanuda la aspersión área de cultivos ilícitos.

    Ni qué decir del tan cacareado proyecto de la Vicepresidencia para endurecer la lucha contra la corrupción. Se presentó, con el apoyo de los ministerios del Interior y Justicia, del Fiscal General, del Contralor y del Defensor. Reconozco que contenía positivas iniciativas, como la protección de denunciantes y testigos, nuevas responsabilidades para personas jurídicas nacionales y extranjeras y, lo más importante, el fortalecimiento de los mecanismos de extinción de dominio y de la acción de repetición. Como era de esperarse, nada prosperó, ni siquiera fue discutido en primer debate. Todo quedó pendiente de una audiencia pública para el mes de marzo.

    No le fue mejor al procurador saliente, quien, después de recorrer el país en maratónicas jornadas, presentó dos iniciativas de reforma: la primera, para prohibir el matrimonio de menores de edad, sobre la cual ni siquiera se presentó ponencia para primer debate, y la segunda, para promover el acceso a la justicia social y rural que terminará hundiéndose en el Senado, ya sin el impulso de la Procuraduría.

    Tampoco lograron convertirse en leyes los proyectos presentados por la exministra de Justicia y nueva procuradora general, doctora Margarita Cabello, relativos a las comisarías de familia, a la nueva especialidad judicial rural y agraria y a la reforma del artículo 380 del Código Penal, sobre dopaje. Los tres proyectos escasamente hicieron tránsito, y ya podemos imaginarnos la suerte que correrán estas útiles reformas.

    Ni qué decir de los proyectos de autoría parlamentaria. De manera especial me referí en una anterior oportunidad a aquel que establecía la llamada muerte digna. Defendí la propuesta y señalé su conveniencia y necesidad. También se presentó el proyecto de reforma del arbitraje, pero, al igual que el anterior, solo tuvieron un debate, lo cual podría considerarse un éxito si se lo compara con el proyecto que reglamenta las consultas previas, que tienen paralizado al país y sobre el cual ni siquiera se rindió ponencia para ser discutido.

    Queda claro que en el Congreso no hay ‘ambiente’ ni interés por el sector justicia y sus urgentes y necesarias reformas, y en el Gobierno, aunque podría haber la convicción sobre esta necesidad, no se observa que se considere prioritaria. En este sentido, parece que todos los esfuerzos se centraron en las fracasadas reformas políticas y en el llamado adefesio o nuevo Código Electoral, único proyecto para el que fueron convocadas sesiones extraordinarias, cuyo principal atractivo, como lo he denunciado, es la creación de un ejército de burócratas politizados.

    P. D. Me pregunto, viendo las declaraciones del expresidente Uribe sobre la jornada laboral, ¿en qué habrá quedado aquello de “trabajar, trabajar y trabajar”?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1608557150273{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    20 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/perdidos-tercera-temporada-columna-de-german-vargas-lleras-555926[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Trabajar más y no menos

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1608000828330{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1608000707301{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    En medio de históricas cifras de desempleo el partido de gobierno presenta una reforma ‘envenenada’.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1608000789215{margin-bottom: 0px !important;}»]

    No se me ocurre tema más sensible y que amerita respuestas más rápidas y contundentes que el de la reactivación del empleo. Por causa de la pandemia, los niveles de desempleo en el país llegaron a un 25 % y se sitúan todavía en un alarmante 14,5 %, afectando principalmente a mujeres y jóvenes. Esta cifra, además, hay que analizarla a la luz de la altísima informalidad del empleo en Colombia. En épocas normales, la informalidad oscila entre un 50 y un 60 % y si nos atuviéramos a las cotizaciones al régimen pensional, esta llegaría al 80 %. Nuestra tasa promedio de desempleo ha rondado el 10 %, y cuando aquí es motivo de celebración alcanzar tasas de un dígito, en otros países como México o Brasil, con tasas del 4,5 %, esto sería motivo de enorme preocupación.

    Y es precisamente en medio de esta histórica situación de desempleo como al partido de gobierno, el Centro Democrático, se le ocurre iniciar campaña y presentar su muy inconveniente reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. La propuesta ha sido recibida con natural preocupación por los empresarios. También he escuchado voces desde el sindicalismo, donde señalan que esta reforma tampoco les atrae porque viene ‘envenenada’. El Gobierno también ha manifestado su desacuerdo con una iniciativa nacida de sus propias toldas. No ha sido esta –recordemos la prima extra– y seguramente no será la última en que contemplemos este espectáculo de ‘fuego amigo’. Pero vaya tema y vaya momento. Qué falta de consideración.

    La verdad es que la propuesta, que por supuesto tiene su atractivo, trae su costo económico y social. Según la Universidad de los Andes, disminuir la jornada como se ha presentado tiene un costo de 2 puntos del PIB, lo que es igual a 20 billones de pesos, que los empresarios tendrán que cargar a sus ya abultados costos de producción. El efecto inmediato será pérdida de productividad y competitividad en las empresas, en especial las pymes, muy poca generación de empleos y mayor informalidad. De manera automática, el salario por hora trabajada se incrementará en un 20 %, así como los demás costos asociados. Cuando hemos registrado una pérdida de productividad del 0,6 % este año y se hace más urgente que nunca recuperar la competitividad de nuestro aparato productivo, la propuesta entonces no es trabajar más, sino menos.

    Algo que llama poderosamente la atención es que ni siquiera los trabajadores están pidiendo esta reducción. Un estudio reciente muestra cómo el 93,1 % está satisfecho con la jornada actual de 48 horas. Que es, además, la misma que tienen el 80 % de los países en el mundo.

    A esta discusión viene a sumarse la del salario mínimo. Nuevamente llamo la atención de trabajadores, empresarios y Gobierno sobre la prioridad, que no puede ser otra que la generación de más empleos formales. Incrementos del 13 % como los solicitados por los sindicatos solo pueden conducir a más desempleo, más informalidad y menor productividad. Tampoco puede aceptarse que el incremento no compense la pérdida de poder adquisitivo. Una solución que no impediría generar nuevos empleos, recuperar los que se perdieron y preservar los actuales debería estar en torno a la inflación (1,9 a 2 %).

    Insisto en que este es un momento propicio para iniciar en serio el trámite de la tan aplazada reforma laboral a la que en numerosas ocasiones me he referido, al igual que a la esquiva reforma del régimen pensional, y que se han limitado a comisiones de estudio. Nuestro mercado laboral está muy segmentado por los altos costos de la formalidad, que encarecen la contratación en un 70 %. Es un régimen casi único en el mundo, que adolece de problemas estructurales que explican por qué la pandemia dejó aquí muchos más desempleados que en la mayoría de los países. Los altos y muy diversos costos, tasas, aportes y contribuciones, si se van a mantener, hay que financiarlos con presupuesto estatal, eliminando todos los impactos sobre el salario.

    En pocas palabras, la reforma laboral que todos deberían impulsar es aquella que permita incentivar la contratación y proteger, formalizar y flexibilizar el empleo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1608000764069{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    13 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/trabajar-mas-y-no-menos-columna-de-german-vargas-lleras-554441[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Insólito

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1608000586001{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1608000616510{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    El proyecto de nuevo código electoral avanza, mientras la necesaria reforma de la salud naufraga.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1608000643034{margin-bottom: 0px !important;}»]Mientras el proyecto de nuevo código electoral, al que bauticé con sobrada razón ‘el adefesio’, avanza en su trámite con celeridad, ahora con el apoyo manifiesto del Presidente, otros como el de la inaplazable y necesaria reforma de la salud naufragan en medio de la desidia y los conflictos de intereses.

    Si algo ha evidenciado esta pandemia es la urgencia de optimizar el gasto público en salud, que asciende a más de 37 billones de pesos anuales. Si no conseguimos administrar este billonario presupuesto bajo estrictos parámetros de transparencia, eficiencia y eficacia, ¿cómo lograremos un mayor acceso de la ciudadanía a los servicios y cómo garantizar que estos se presten con calidad y oportunidad?

    Es esto precisamente lo que busca el proyecto de ley de reforma integral del sistema general del sector salud, radicado el 20 de julio pasado y suscrito por 14 senadores y 30 representantes de la bancada de Cambio Radical, con el apoyo de buena parte de los miembros de los partidos Centro Democrático, Conservador y de ‘la U’. Esta iniciativa recibió mensaje de urgencia del Gobierno y ha sido discutida en numerosas audiencias públicas, que han permitido evaluar el proyecto en profundidad e incorporar nuevas propuestas y mejoras.

    Vale la pena recordar los ejes básicos de la reforma. En primer lugar, y para garantizar la atención primaria integral, se introduce el modelo básico del médico de familia, con capacidad resolutiva para atender más de la mitad de las patologías. Se establece también el auxilio de maternidad para todas las madres que hoy carecen de este por no pertenecer al sistema contributivo. En esta línea, se establece la unificación de beneficios del POS y el no POS en un periodo de dos años.

    Se resuelven problemas antiguos como la articulación entre los agentes y la falta de competencia entre aseguradores; la integración de la red y una mayor equidad territorial y entre grupos socioeconómicos; se limita la tercerización en la contratación del personal de la salud y se fortalece la formación de especialistas y se crea el examen único nacional de ingreso.

    En el ámbito financiero, se crea el concepto de APP en el sector para canalizar considerables inversiones del sector privado en infraestructura, operación y administración de centros hospitalarios, se reglamentan los conglomerados del sector, se depuran las EPS y se establece un tope a los gastos administrativos de estas, se crea el programa de saneamiento financiero y se establece el giro directo de recursos a los hospitales.

    De manera incomprensible, a la fecha ni siquiera se ha presentado ponencia del proyecto, violando el reglamento del Congreso. Mucho me temo que, faltando apenas dos semanas para el fin de las sesiones, no se conseguirá que al menos haga trámite. Qué falta de compromiso del Gobierno, del propio ministro, en buena parte inspirador de esta reforma, y de los presidentes de las comisiones séptimas; y, por supuesto, de los ponentes. Cuando todos pensábamos que la salud ocuparía el primer lugar entre las prioridades de Gobierno y Congreso, resulta que ocupa el último, seguramente en razón de las insuperables presiones y el cabildeo de los poderosos intereses del sector salud.

    Y a todas estas, cómo es posible que la cacareada ley de punto final se haya convertido en letra muerta. Después de 26 meses, finalmente se designó en junio la auditoría, mediante procedimiento abreviado. Pero las cuentas siguen congeladas, se adeudan 4,8 billones pendientes de auditaje en una Adres con casi nula capacidad de respuesta. ¿Qué tipo de auditoría se contrató? Es verdad que al sistema se están girando cerca del 60 %, en promedio, de los recursos ordinarios, pero de la ley de punto final, como dirían, ni pío. Según el cronograma para radicar cuentas, de 564.000 millones se han resuelto 20.000. Se repite la historia. Una nueva burla, muy peligrosa por cierto.

    Pasamos el pico del covid; luego, la meseta; ya vamos en la llanura y, conocido el cronograma de vacunación, Colombia quedó entre los últimos países que la recibirán. Mala cosa.

    P. D.Celebro que con prontitud se haya presentado el proyecto para evitar la quiebra de los medios impresos, asfixiados por la pandemia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1608000511428{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    6 de diciembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/insolito-columna-de-german-vargas-lleras-553155[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • El adefesio

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    Columna de Opinión de
    Germán Vargas Lleras
    para el periódico
    El Tiempo[/mk_fancy_title][vc_column_text css=».vc_custom_1606782619988{margin-bottom: 0px !important;}»]

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1606782662162{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Burocracia, despilfarro, corrupción y politiquería es lo que esconde el nuevo Código Electoral.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1606782848143{margin-bottom: 0px !important;}»]Con gran celeridad fue tramitado en comisiones primeras el nuevo Código Electoral. El contenido de este proyecto, así como la forma como se adelantan su discusión y trámite, ha suscitado fundadas preocupaciones a las cuales me uno para recomendar la revisión de múltiples aspectos de este. Mejor sería hundirlo.

    Concentrado en la nueva y descomunal estructura burocrática, el proyecto no se ocupa de lo realmente importante, como es garantizar elecciones libres y transparentes. Sobre esto, ni una palabra. Todo lo relevante queda en manos del Gobierno Nacional, al cual le se otorgan facultades extraordinarias. Una vergüenza que el Congreso delegue esta responsabilidad legislativa que se extenderá a las plantas de personal para crear, modificar y reclasificar empleos, hacer incrementos salariales y crear varios fondos como el Fondo Rotatorio del Consejo Nacional Electoral, existiendo ya uno en la Registraduría. Así mismo, el proyecto advierte que en los próximos años el Gobierno queda obligado a incluir en el presupuesto todos los recursos que el registrador considere necesarios para adelantar su gestión y el Congreso no podrá discutirlos ni disminuirlos (art. 262).

    Nadie sabe responder por el impacto fiscal que podrán tener estos incrementos descomunales en la nómina y salarios, y al parecer, a nadie le importa. Como si fuera poco, el art. 23 del proyecto elimina toda posibilidad de carrera administrativa, pues consagra que todos los cargos directivos, incluidos los registradores delegados, especiales y municipales, podrán ser removidos en cualquier tiempo, argumentando la pérdida de confianza, sin exigirse ninguna otra motivación. Además, los planes de auditoría serán formulados por el propio registrador y auditados por personas nombradas por él. Una burla inconveniente.

    Se introduce por vez primera el concepto de voto remoto por internet y el voto anticipado para cualquier ciudadano. También, el voto mixto en máquina y en tarjetón y el voto a domicilio. Y por la puerta de la cocina, el voto para mayores de 14 años. Todas son propuestas e ideas que vale la pena evaluar, pero me temo, muy al contrario de lo que piensa el registrador, que estas modalidades de ejercicio del sufragio van a generar enorme inseguridad jurídica, toda suerte de conflictos y se prestarán para incentivar conductas fraudulentas.

    En el proyecto hay propósitos loables pero impracticables, como el de elaborar tarjetones distintos para atender los requerimientos de todas las comunidades ancestrales, hoy centenares, que deseen ejercer este derecho en su propia lengua. ¿Cómo hacer operativa esta propuesta? ¿Cuál puede ser su costo?

    Para ejercer mayor presión sobre el Congreso, en este maratónico trámite se ha dicho que el Consejo de Estado no solo avala, sino que considera muy conveniente el proyecto. ¿Será verdad? ¿Se ha comprometido el Consejo de Estado con este adefesio? Sería insólito, por decir lo menos. ¿Y qué dice el Gobierno? ¿Ya han hecho los cálculos sobre la conveniencia de la reforma y sobre sus costos? Nada se ha escuchado decir a la ministra del Interior sobre esta iniciativa, y es justo decir que sobre ninguna otra.

    Lo que es cierto, y muy grave, es que el trámite de esta reforma se ha aceitado ya con más de 150 nombramientos de registradores y delegados e innumerables contratos. ¿O lo van ahora a negar? ¿Por qué no nos informan con qué criterios se hicieron estos nombramientos? ¿Quiénes fueron los afortunados? ¿Por recomendación de que personas? ¿Y qué garantías tendrán los demás candidatos, partidos y movimientos en las elecciones del 2022?

    Y la cereza del helado envenenado. En el nuevo código desaparecen las inhabilidades disciplinarias para ser elegido, con lo cual todos aquellos inhabilitados en cualquier tiempo por la Procuraduría podrán aspirar a cualquier cargo. Gran avance contra la corrupción.

    Burocracia, despilfarro, inseguridad, corrupción y politiquería es lo que trae en sus 271 artículos este proyecto de Código Electoral, que el Gobierno no reconoce pero que impulsa en la oscuridad con mensaje de urgencia y llamadas a los parlamentarios ponentes. Todo esto está ocurriendo en medio de la pandemia y con el Estado quebrado. Qué indolencia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1606782695814{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    29 de noviembre 2020
    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/el-adefesio-columna-de-german-vargas-lleras-551746[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]