Blog

  • Difícil Decisión

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    ¿Se extenderán las restricciones o, por el contrario, se abrirán sectores bajo estricto protocolo?

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]Difícil decisión la que tendrá que tomar el Presidente el próximo 27 de abril, cuando se cumple el periodo de aislamiento. ¿Se van a extender las restricciones actuales o, por el contrario, se irán abriendo sectores en el marco de estrictos protocolos? Ha señalado el ministro de Salud que los resultados de la cuarentena son muy positivos, que se han conseguido los objetivos de aplanar la curva de contagios y fortalecer la capacidad hospitalaria. En síntesis, que estas semanas de aislamiento han permitido salvar miles de vidas. Pero lo que se ha ganado podría perderse muy rápidamente si la ‘apertura’ se produce prematuramente, es decir, antes de haber conseguido una tasa de contagios igual o inferior a uno, que entiendo es lo que el Gobierno espera suceda en la última semana de abril.

    Como toda apertura implica mayores contagios y fallecimientos, la decisión entonces se ubica más en el ámbito de la salud pública que en aquel de las naturales afugias económicas y empresariales. Visto desde la capacidad de nuestras clínicas y de nuestro personal médico, la pregunta es si estaremos preparados para dar este paso. A tan pocos días de que ello pueda ocurrir, no me cansaré de insistir en que se agilice el pago de las cuentas pendientes con el sector por cerca de 11 billones de pesos, en desarrollo de la ley de punto final. Pero el decreto reglamentario ‘curiosamente’ no se expidió en el marco de la emergencia económica, lo que hubiera permitido abreviar términos, y esto implicará que los primeros desembolsos no se podrán hacer antes del mes de agosto, comoquiera que el decreto fija un plazo de tres meses para que la Adres (banco de la salud) publique las especificaciones técnicas y operativas para proceder al pago y diez días adicionales para formular comentarios. Además, los desembolsos quedan supeditados a los cupos que finalmente apruebe el Confis, y todo esto limitado al régimen contributivo y no al subsidiado. Vaya manera de atender el llamado urgente de las entidades y profesionales que están poniendo el pecho a la pandemia.

    Cito el ejemplo de la Fundación Santa Fe, entidad de reconocida reputación y muy cercana a mis afectos, pero que podría ser el de cualquier centro hospitalario que no esté integrado verticalmente a ninguna aseguradora. El sistema le debe más de 125.000 millones, que incluye deudas de Coomeva y Medimás, entidades que no dan ninguna respuesta. Y, como la demanda por los servicios se ha reducido en un 60 %, el sostenimiento de la clínica está comprometido. Solo en abril esperan tener un déficit de 7.000 millones. Con sus propios recursos y haciendo un esfuerzo descomunal, triplicaron las unidades de cuidados intensivos, pero como van las cosas difícilmente llegarán al mes de agosto, cuando recibirán los primeros desembolsos. Urge un plan de salvamento.

    Una solución para atender el pago de la enorme cartera vencida del sistema sería acelerar la aplicación del mencionado decreto y, mientras se realizan las auditorías y los trámites de las EPS, poder realizar anticipos como abono a estas deudas. La idea de una remuneración atada a la capacidad instalada y la disponibilidad debería analizarse por el Gobierno mientras subsista esta situación. Anticipos, giros directos, servicios prepagados y remuneración por disponibilidad garantizarían una mejor salud financiera al sector.

    Y en lo institucional, el Gobierno tiene que evitar que se repita la historia del anterior y por cierto excelente ministro, Juan Pablo Uribe, con el superintendente de Salud. La actual situación no resiste dos ministros. El superintendente, en vez de estar haciendo anuncios y anticipando decisiones que les competen al ministro y al Presidente, debería ocuparse en cumplir sus funciones, entre las cuales está asegurarse de que las EPS giren oportunamente los recursos a los prestadores y de que el personal médico reciba los implementos de protección.

    P. D.: habilitadas las sesiones del Congreso, qué mejor momento para agilizar la aprobación de la reforma del sistema de salud, que incluye, entre otras cosas, la remuneración a los médicos residentes, de la que hoy carecen.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    19 de abril 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/dificil-decision-columna-de-german-vargas-lleras-486026[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Economía de guerra

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    La clave es la liquidez, está claro que no es tiempo para timideces ni ortodoxias.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]Sin duda, la extensión del aislamiento obligatorio fue una buena decisión. Costosa en términos económicos y, sobre todo, en pérdida de empleos, pero necesaria. En materia económica hemos conocido en estos días una avalancha de anuncios del Gobierno y de propuestas de los gremios y analistas. Existiendo general consenso sobre muchas de ellas, creo que lo preciso en este momento es adoptarlas con realismo, sin timidez y, en especial, sin pérdida de tiempo. Comencemos por el Banco de la República.

    Todos coinciden en sugerir que el banco central baje sus tasas de intervención. Ya lo hizo en 50 puntos, lo que parece insuficiente. Debería pensar en bajarlas entre 150 y 250 puntos, ello sí tendría un efecto sobre el costo del crédito que luego se irrigaría a las empresas.

    Sabemos que el Fondo de Garantías no está garantizando efectivamente las nuevas líneas de crédito de los bancos. Lo que se necesita es una garantía plena del Fondo para el 100 % de las nuevas deudas que tomen las empresas y que el Estado asuma el costo de dicha garantía. Ello sí permitiría a los bancos desembolsar créditos en 48 horas, ya que actuarían como meros intermediarios del Gobierno. La base para el otorgamiento de los préstamos podría ser la declaración de renta de 2018 y los mismos podrían ofrecerse a 5 años y sin intereses. El Fondo también debería dar cobertura al mercado de capitales, apalancando las emisiones de bonos de las empresas.

    Comparto la opinión de varios analistas en el sentido de que las actuales circunstancias no solo permiten legalmente, sino que hacen recomendable, que dejemos a un lado la aplicación de la famosa regla fiscal. Nada de rasgarse las vestiduras. Recordemos que en 2009 el déficit era de 4,6 % y nadie decía nada; en 2010 fue del 3, 9 % y tampoco nadie se asombraba. ¿Por qué, entonces, cuando hoy es 2,2 % no podemos relajar la regla un par de puntos y aumentar el endeudamiento? Creo que también deberíamos sacudirnos la angustia de las calificadoras de riesgo. Como van las cosas, la mayoría de los países terminarán perdiendo el “grado de inversión” y las calificadoras aprendiendo a realizar sus análisis y recomendaciones en ambientes hasta ahora desconocidos en sus alcances y profundidad.

    El Gobierno ha modificado el calendario tributario para ampliar el plazo de presentación de las declaraciones de renta, pero no el pago, que es lo que se necesita. Esa norma les podrá servir a los contadores, pero en nada a las empresas que el 21 de abril deberán hacer el primer pago, lo cual les resta liquidez y les afecta su caja. Vaya medida. Hay que pensar seriamente el tema del anticipo sobre la renta de 2020. En plena recesión, es de suponer que los resultados de las empresas en este año serán muy pobres, pero aun así, el Gobierno espera recibir cuantiosos recursos por una renta que no se producirá, restándoles toda capacidad y, sobre todo, liquidez a las empresas en este momento. La propuesta sería reducir esos anticipos a cero y tener especial cuidado en la aplicación de rentas presuntivas.

    Sin discusión, el Gobierno debería reducir los plazos para las devoluciones y compensaciones. Ponerse un límite de 30 días. Eso ayudaría a liberar para las empresas estos importantes recursos. También debería aplazar el pago de tributos aduaneros, pues es bien sabido que los puertos están operando a media marcha y hay demoras en la nacionalización de las mercancías.

    Y qué decir frente a los parafiscales: mucho anuncio y nada se ha hecho. Se venció el plazo para su pago y no hubo ningún alivio. Este es el tipo de medidas que los empresarios están esperando para proteger el empleo y no más amenazas del Mintrabajo, que no sirven para nada.

    En Colombia, como en todos los países, el nombre del juego es la liquidez. Nadie distinto al Estado tiene los instrumentos de política fiscal y macroeconómica para asegurar que haya recursos abundantes en la economía. Créditos, garantías, flexibilización y aplazamiento de ingresos tributarios e, incluso, financiación monetaria del déficit fiscal, mejor conocida como emisión. Está claro que no es tiempo para timideces ni ortodoxias.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    11 de abril 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/economia-de-guerra-columna-de-german-vargas-lleras-483344[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • SOS por clínicas y hospital

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    ¿Qué puede ser más importante que preparar las clínicas y hospitales para hacer frente a la crisis?

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]Registro como muy positivo el hecho de que en todas las instancias, tanto la nacional como las regionales y locales, se esté actuando con el criterio de que lo primero es la salud y la vida. Por ello no me cansaré de insistir en que la prioridad del Gobierno y del Minhacienda debe ser no dilatar más el giro de los recursos adeudados. Qué puede ser más importante que preparar las clínicas y hospitales para hacer frente a la avalancha de pacientes que en los próximos días y semanas inundarán sus limitadas instalaciones.

    Me pregunto cómo lo harán si esta es la hora en que no reciben los recursos económicos tantas veces anunciados y prometidos. Van unos ejemplos: a la Fundación Santafé el sistema le adeuda 124.000 millones; a la Cardio Infantil, 200.000; a la Shaio, 95.000; al Erasmo Meoz de Cúcuta, que recibe el impacto de la frontera venezolana, 370.000; en Medellín, al San Vicente, 270.000, y al Pablo Tobón, 300.000. Y la lista es interminable.

    Lo mismo ocurre con los hospitales públicos, entre los que destacan la red integrada del norte de Bogotá, a la que se le adeuda 380.000 millones; al Universitario de Santander, 260.000; al Instituto de Cancerología, 262.000. Si sumáramos los 25 principales hospitales públicos, la cifra supera los 4,8 billones. Y son más de 1.800 clínicas y hospitales tanto públicas como privadas. ¿Cómo van a responder a la pandemia, si ni siquiera han podido pagar salarios? ¿Qué más esfuerzos y sacrificios se van a exigir a médicos, enfermeras y personal del sector salud? Las cifras no mienten. Son más de 11 billones que no pueden seguir financiándose, aplazando los pagos en todos los eslabones de la cadena. Estamos frente a un verdadero SOS que no se va a solucionar con más anuncios, sino con el cumplimiento rápido del decreto reglamentario de la ley de punto final expedido el viernes, en buena hora, y con la recepción y pago de las cuentas de cobro en el Banco de la Salud, que sigue paralizado.

    La solución es el desembolso inmediato de los recursos directamente a las clínicas y hospitales, sin la intermediación de las EPS, que, dicho sea de paso, tampoco son las responsables de lo que está ocurriendo. Está claro que también habrá que abrir el rubro de catastróficos para irrigar nuevos recursos al sistema y disponer de los recursos de las regalías.

    La mayoría de las EPS, con enormes esfuerzos por la iliquidez general, han atendido cumplidamente a sus afiliados. No es el caso de Medimás y Coomeva, que deberían ya haber sido liquidadas. ¿Por qué no actúa la Superintendencia de Salud? ¿Qué está esperando? ¿El pico de la crisis? Hay que distribuir de inmediato a estos 5 millones de colombianos entre las demás entidades del sector.

    Tampoco se pueden perder de vista los dineros adeudados al sistema por Café Salud, Saludcoop, Cruz Blanca y Salud Vida. Son más de 4 billones. ¿Quién va a responder?

    Por estos días se compara nuestro sistema de protección en salud con los de muchos otros países con coberturas y prestaciones muy inferiores a las colombianas. Lo que se oculta es el espejismo de un sistema desfinanciado estructuralmente, forjado a punta de fallos de tutela y que se ha convertido en la principal tronera del presupuesto nacional.

    El Gobierno actuó bien en decretar el aislamiento y ahora podrá seguramente mostrar los beneficios de esa difícil decisión que ha impuesto enormes esfuerzos y sacrificios a los colombianos. Con una curva que al momento de escribir estas líneas luce manejable, el país ha conseguido preparar unidades de cuidado intensivo e intermedio, importar insumos y equipos de respiración asistida y prepararse para realizar cientos de miles de pruebas. Pero es muy probable que la cuarentena deba extenderse unas cuantas semanas más, no por el arrebato de protagonismos locales, sino por el análisis científico y sereno del comportamiento del virus.

    P. D. El país tiene que estar agradecido y orgulloso de la solidaridad y calidad de muchos de sus empresarios que han salido a proteger la vida, el empleo y los ingresos de millones de colombianos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    05 de abril 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/seamos-realistas-columna-de-german-vargas-lleras-478244[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Seamos realistas

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    No apuesto al fracaso de este gobierno con cálculos electorales de cara a las elecciones del 2022.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]Todos los análisis realizados por expertos epidemiológicos apuntan a que antes del mes de julio no empezará a ceder la emergencia causada por el coronavirus en el país. Señalan también que el pico del virus coincidirá precisamente con la semana del 13 de abril, en la cual termina la cuarentena decretada por el Gobierno. Está claro, entonces, que para esa fecha apenas entraremos en la fase más crítica de la pandemia.

    El Gobierno lo sabe bien y está actuando en todos los frentes. Pero tengo la impresión, por los anuncios difundidos y también por las medidas tomadas –sobre todo en materia presupuestal–, que su visión del problema se está concentrando en afrontar solo el corto plazo. En materia de protección del empleo, por ejemplo, las medidas sugeridas, como el adelanto de las vacaciones, la no cotización al sistema de seguridad social y el retiro de las cesantías están pensadas para las próximas tres semanas o menos. Una medida más de largo alcance sería autorizar la renegociación de las condiciones laborales, así como la contratación por horas, que serán de mal recibo, pero preferibles a una masacre laboral.

    Los apoyos para los programas de Familias en Acción y también para el de Colombia Mayor podrán hacerse efectivos a través de los canales formales pero, me pregunto, cómo llegarán a la inmensa mayoría de la población informal que no cuenta con esa cobertura? Igual se puede señalar de las medidas tomadas para los servicios públicos y de los montos insuficientes fijados por el Banco de la República para darle liquidez al mercado. Todas consultan solo el corto plazo.

    Yo entiendo perfectamente que el Gobierno haya preferido decretar una cuarentena por tres semanas y no por dos meses o más, que será cuando menos el tiempo en que permaneceremos con esta medida de aislamiento. Pero lo que el Gobierno sí está en la obligación de hacer es diseñar e implementar un conjunto de políticas, programas y presupuestos acordes con una situación, que se prolongará en sus efectos hasta final de año. Los colombianos, que habrán entonces comprendido la magnitud de los esfuerzos por realizar, respaldarán el programa sin vacilación. El problema dejó de ser político y ahora es de supervivencia.

    También se requiere más ejecución. El mejor ejemplo es lo que ocurre en el sector más estratégico, como lo es la salud, en donde ya se ha anunciado que comenzarán las pruebas rápidas masivas que aun siendo indicativas serán muy útiles. Pruebas ya autorizadas por la FDA en Estados Unidos y donadas por la Fundación Echavarría esperan la aprobación del paquidérmico Invima para entrar al país. Y es, además, indispensable que se habiliten los 28 centros regionales para realizarlas. Es sabido que se negociaron 1.500 respiradores, que serán insuficientes, y que se busca afanosamente ampliar la capacidad en camas, especialmente de cuidado crítico. Pero en esta materia lo más relevante es girar al sistema de salud al menos los 4,5 billones de pesos que se le adeudan.

    ¿Qué puede esperarse, por ejemplo, de una red de 930 hospitales públicos, la mayoría con problemas financieros tan críticos que no pagan sus nóminas desde hace tres meses? ¿Qué está pasando en el Adres (banco de salud), por qué no se posesiona a su nueva directora nombrada hace más de un mes? ¿Por qué no se ha designado la auditoría de la misma hace 18 meses? ¿Por qué ni siquiera se reciben las cuentas? ¿Cuándo piensa el Ministerio de Hacienda “refinar” los mecanismos para girar estos recursos?

    No puede haber más disculpas para dilatar estos pagos, autorizados además en la ley de punto final. No permitan que sucumbamos ante la burocracia ineficiente. Hay que atender muchos frentes, de eso no hay duda, pero convengamos que lo primero son los temas del sector. No más anuncios y más ejecución.

    De todas las experiencias internacionales que hemos visto, el ejemplo para seguir es, sin duda, el de la canciller Ángela Merkel, en Alemania. Allí, el Gobierno, sin ningún eufemismo, informó la realidad y se prepara para enfrentar el Coronavirus y sus implacables efectos al menos hasta final del año.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    29 de marzo 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/seamos-realistas-columna-de-german-vargas-lleras-478244[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • ¿Qué estábamos esperando?

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    En el marco del estado de emergencia se deben adoptar medidas compatibles con el aislamiento.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]En medio de la natural incertidumbre y las preocupaciones que genera la cuarentena nacional decretada el viernes en la noche por el Presidente de la República, los colombianos respaldamos y hemos recibido con alivio esta impostergable decisión.

    SCon insistencia sostuve en estos días que ninguna medida, por drástica que pareciera, debería dejar de tomarse. Pero siento que el Gobierno Nacional estaba más preocupado por la situación política que por aquella de la salud pública. No de otra manera podía explicarse la demora en la toma de decisiones que advertí inaplazables, como los aislamientos obligatorios en centros definidos, o tardías, como el cierre efectivo de fronteras y de las operaciones aéreas internacionales. “Todavía no es el momento” escuché decir el jueves a la ministra del Interior, “no hemos llegado a la semana cuatro”. Qué despropósito. Como si nada hubiéramos aprendido de las malas experiencias de España, que con un sistema de salud más robusto que el nuestro vive una situación dramática: se acabaron las camas, las dotaciones, los respiradores y las líneas de emergencia colapsaron. Italia, con más de 600 muertes diarias, ahora lamenta no haber actuado oportunamente. Se equivocó también, y mucho, la Vicepresidenta cuando afirmó que “aquí hay mucha gente apostándole a medidas extremas que no son necesarias”. Qué curioso que hayan sido dos mujeres, por naturaleza llamadas a privilegiar la protección de la vida, quienes hayan asumido esta insólita posición. Por fortuna, el Presidente sí fue uno de los que le apostaron a tomar medidas extremas.

    Yo entiendo que tomar esta clase de medidas implica riesgos y sacrificios. No hacerlo y no ejercer un verdadero liderazgo generó esta semana una crisis institucional entre mandatarios regionales y locales y el Gobierno Nacional. Crisis muy indeseable pero en el fondo entendible ante la inacción de las autoridades nacionales y la escasa respuesta a las más que fundadas preocupaciones de alcaldes, gobernadores y ciudadanos.

    Públicamente respaldé el simulacro decretado por la Alcaldesa Mayor de Bogotá para este fin de semana. Esta experiencia debería prepararnos para aprender cómo gestionar el territorio y sus infinitas necesidades en la ahora decretada cuarentena. El Gobierno Nacional debió apoyar esta iniciativa desde el principio, así como las de otros mandatarios regionales que, con razón, decretaron el toque de queda y no embarcarse en bravuconadas, amenazas y autoritarismos innecesarios.

    Pero el ejercicio del liderazgo que reclama la nación, y que el viernes se recobró de alguna manera, no se iba a conseguir pecando de prudentes sino actuando de manera contundente.

    En el marco del decretado estado de emergencia económica y social se deben adoptar de inmediato medidas compatibles con el aislamiento obligatorio nacional. Por ejemplo, dar mayor liquidez al mercado y a los fondos de inversión colectiva, bajar las tasas de interés para créditos a todos los sectores –en particular a la pequeña industria–, flexibilizar los contratos para evitar una masacre laboral, aplazar las contribuciones y el pago de impuestos a los pequeños empresarios, alivio a créditos e intereses de las deudas actuales y ampliación de plazos, entre otras. Estas decisiones no hay que anunciarlas más. Hay que tomarlas ya.

    En el frente de la salud, las cifras de potenciales contagios son alarmantes. ¿Será cierto que en los próximos meses más de 2 millones de colombianos podrán ser contagiados? ¿Que 550 mil tendrán una afectación severa y 187 mil pasarán por un estado crítico? Aun con los escenarios más optimistas, las unidades de cuidados y los equipos de respiración asistida serán insuficientes. Si el objetivo es liberar entre 6.000 y 9.000 plazas, habrá que habilitar todas las clínicas, crear salas de aislamiento y fortalecer el esquema de cuidados domiciliarios dentro del modelo de medicina familiar que tantas veces hemos propuesto.

    Si bien proteger los ingresos, el empleo y la actividad empresarial son importantes objetivos, el Gobierno por fin ha dado muestras de tener claro que la prioridad ante esta pandemia es la protección de la vida y no otra.

    “La fatalidad de los buenos propósitos es que siempre llegan demasiado tarde”. Wilde.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    22 de marzo 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/que-estabamos-esperando-columna-de-german-vargas-lleras-475658[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Más vale prevenir que luego lamentar

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    A estas alturas ya sabemos que todas las medidas y precauciones que se tomen son pocas.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]La Organización Mundial de la Salud ha declarado oficial y tardíamente el coronavirus una pandemia. Los días estaban contados para que hiciera su aparición en nuestro país, en donde, al escribir esta nota, ya llevamos 16 casos detectados en distintas regiones y que, presumo, son centenares más. Hace bien el Gobierno en declarar la emergencia sanitaria, reconociendo que estamos en situación de alto riesgo, y en adoptar todas las medidas extraordinarias posibles. Que haya llegado a Colombia después de más de 2 meses de su aparición en China debería habernos permitido prepararnos adecuadamente, aunque todos los esfuerzos parecían concentrados en traer a nuestros compatriotas de regreso a casa.

    La buena noticia es que a estas alturas ya sabemos que todas las medidas y precauciones que se tomen son pocas. Tenemos a mano toda la experiencia acumulada en China y que desconocieron en Italia, Francia y España, en donde los gobiernos actuaron tardíamente por razones económicas y políticas. Se tiene ya un inventario de todas aquellas medidas que han funcionado y, más importante aún, de las causas que han permitido la expansión de este virus a más de 110 países.

    La fase de preparación en el país empezó tarde, y esperamos no ocurra lo mismo con la de contención –a la que ya entramos– y a la que llegaremos, de mitigación. Ello supone que se incrementen todos los controles en las fronteras y los aeropuertos, que siguen siendo insuficientes (no es tarea que solo la agencia de migración pueda enfrentar) y prácticamente inexistente en los pasos fronterizos. Inexplicablemente, apenas la semana pasada se implementó el cuestionario de salud, y tampoco se había hecho una campaña de capacitación y entrenamiento del personal médico en evaluación de síntomas.

    Los expertos coinciden en que desde ahora deberían designarse y adecuarse algunos hospitales, y no dejar en manos de cada EPS la designación del centro y la modalidad de aislamiento. Los pacientes de alto riesgo tienen que tener la garantía de que serán remitidos a centros especializados en atención pulmonar y cardiovascular. Me pregunto si estaremos listos y en capacidad de aislar y prestar el servicio a miles de personas que, se estima, contraerán el virus en las próximas semanas.

    Hasta ahora estamos conociendo los primeros protocolos para eventos masivos y de transporte público, y faltan aquellos para los centros educativos y de restricción de la movilidad, entre otros. Esto ha debido hacerse hace semanas. Tengo la sensación de que solo este jueves se tomó en serio el problema, y no se informó ni preparó adecuadamente a la ciudadanía. Deberían incrementarse, sin pérdida de tiempo, campañas masivas en franjas institucionales de televisión y radio, y a través de redes sociales, para llegar a cada uno de los hogares con información precisa y útil sobre comportamientos y hábitos que permitan evitar el contagio.

    Con la llegada de este virus, a la mayoría de los colombianos nos cambió la vida, y nos cambiará mucho más en el curso de las próximas semanas. El Ministerio de Salud estima que estamos expuestos a que no menos del 20 por ciento de la población pueda llegar a ser infectada. Es un asunto de extrema gravedad, ante lo cual cualquier medida de restricción se justifica. También aquí deberían suspenderse las clases en el sistema educativo, como en Italia o España, o prohibirse toda reunión masiva y limitarse al máximo la salida de las personas de sus casas y, al igual que lo hizo Estados Unidos, restringirse la llegada de vuelos procedentes de Europa por un tiempo, para citar solo algunas medidas de contención. En esto, el Gobierno no puede vacilar.

    Hay amenazas que ponen a prueba a las sociedades, y esta es una de ellas. Por eso, lo más importante es que veamos este momento como una oportunidad para ser más disciplinados, para ser más solidarios y más cívicos, y para dejar a un lado los individualismos. Y el Gobierno, a actuar en todos los frentes con eficacia y autoridad, sin demoras. Ninguna medida es excesiva. Más vale prevenir y extremar que luego lamentar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    15 de marzo 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/mas-vale-prevenir-que-luego-lamentar-columna-de-german-vargas-lleras-472838[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Se inician las sesiones del Congreso

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    No apuesto al fracaso de este gobierno con cálculos electorales de cara a las elecciones del 2022.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]La próxima semana se dará inicio al periodo ordinario de sesiones de esta segunda legislatura en el Congreso. Como consecuencia de los acuerdos políticos promovidos por el Gobierno desde finales del año pasado, y que permitieron el trámite de la reforma tributaria, las posibilidades de que la nueva agenda, que comprende importantísimas iniciativas, llegue a feliz término son bien factibles.

    Seis temas se abordarán con prioridad en este período, comenzando, por supuesto, con la muy anunciada reforma de la justicia, inspirada en los principios de seguridad jurídica, acceso universal y oportuno, descongestión y correcta y eficiente administración de la rama. El proyecto del Gobierno recoge en buena medida nuestras propuestas y, gracias al esfuerzo de concertación de la ministra Cabello, cuenta hoy con mejores posibilidades de salir adelante, aunque, claro, no desconozco las dificultades que habrá que superar.

    Este, junto con la reforma del sector salud, constituye el eje de nuestros acuerdos programáticos. No podía ser de otra forma, pues son prioridades de política pública inaplazables. En ocasión anterior destaqué la necesidad de introducir en Colombia un nuevo modelo de medicina familiar y preventiva para optimizar la atención al paciente; también, de equiparar los beneficios del régimen contributivo al subsidiado y, en últimas, de garantizar la sostenibilidad del sistema.

    Otros asuntos como el relacionado con las consultas previas, que tiene paralizado el desarrollo de muchos sectores productivos de nuestro país; el de la reforma de las corporaciones autónomas regionales, hoy inmersas en la corrupción y la politiquería, y alejadas de sus propósitos fundacionales; el nuevo régimen de ordenamiento territorial, que incluye la reforma del régimen departamental, el estatuto fiscal para entes territoriales y el estatuto de ciudades capitales hacen parte también de esta agenda que fue acordada.

    No menos importante y muy urgente es la reforma del régimen electoral, anunciada por el Gobierno, que regule de mejor manera los esquemas de financiación de las campañas, los procesos de inscripción de candidatos, la reglamentación de los partidos y tantos otros asuntos, que son imposibles de abordar en un año electoral.

    Todos estos temas han sido discutidos y analizados una y otra vez. Lo importante ahora es que sean radicados la próxima semana, pues este período de sesiones es muy corto. Mucho ayudará que los partidos fijen pronto su posición frente a los mismos y que precisen el alcance de sus propias iniciativas. Y como es evidente y preocupante que los votos para el trámite de las mismas son precarios, el Gobierno y sus ministros deberían proceder a concertar estas iniciativas y agilizar los procesos. En el caso particular de la reforma de la justicia y del régimen electoral no creo que este Gobierno vaya a tener una nueva oportunidad por tratarse de actos legislativos. Y menos cuando ya el Gobierno ha anunciado que dejará para el segundo semestre las reformas laboral y pensional, que sin duda polarizarán la opinión pública y el ambiente del Congreso.

    Me parece muy oportuno insistir en que no tengo ninguna agenda propia de carácter electoral, no he considerado ser candidato a la presidencia de la República, no soy consejero del presidente Duque ni mucho menos su copiloto, como algunos medios lo han señalado; no estoy haciendo ningún cálculo político y no perderé mi independencia para comentar los asuntos de la Administración que en mi sentir no vayan por buen camino. Mi único propósito e interés, como lo ha sido desde el inicio del actual gobierno, es contribuir a la solución de los principales problemas nacionales a través, especialmente, de nuestra acción legislativa y en materias tan sensibles como la salud, el empleo y el crecimiento de nuestra economía.

    Yo no hago parte de la polarización y no la creo conveniente, no me solazo con los bajos índices de popularidad del Presidente y no apuesto al fracaso de este gobierno con mezquinos cálculos electorales de cara a las elecciones del 2022.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    08 de marzo 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/se-inician-las-sesiones-del-congreso-columna-de-german-vargas-lleras-470108[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Qué frustración

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Varias iniciativas y sueños de la Agencia Inmobiliaria Virgilio Barco quedaron malogrados.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]Siendo vicepresidente de la República, me correspondió presidir la junta de la Agencia Inmobiliaria Virgilio Barco, entidad que tiene a su cargo importantísimos proyectos de desarrollo que podrían transformar sectores completos de ciudades como Bogotá, Cartagena o Barranquilla.

    El nuevo CAN, en Bogotá, el proyecto más importante de la agencia, podría convertirse, sin duda, en el plan de renovación urbana más importante del país. Está prevista una intervención en cerca de 50 hectáreas, en donde hoy se ubican más de 26 entidades distribuidas en una treintena de inmuebles. Con este proyecto, cuyo plan parcial ya fue aprobado desde 2017, se transformaría totalmente este sector, cuyos nuevo usos permitirían incorporar cerca de 3.000 nuevas viviendas, además de áreas comerciales y de servicios, y zonas verdes y espacios públicos que ocuparían prácticamente la mitad de todos estos terrenos. El proyecto contempla además la construcción de un parque lineal a lo largo de la avenida Eldorado, que se entregaría al Distrito completamente arborizado, con ciclorruta y senderos peatonales. El área construida para las entidades oficiales se multiplicaría por 5, con lo cual muchas podrían reubicarse en modernas instalaciones que reemplazarían las que hoy, en varios casos, como en los ministerios de Transporte y Defensa, han debido ser desalojadas.

    El diseño del primer edificio de este plan se entregó vía licitación al reconocido arquitecto Daniel Bermúdez. Se estructuró en todos sus aspectos como una APP y cuenta ya con licencia aprobada. Ocho entidades, todas del sector transporte, con más de 6.500 funcionarios, habrán de ubicarse en este inmueble. El Ministerio de Defensa y sus entidades adscritas, así como la propia Agencia Virgilio Barco, serán los siguientes en trasladarse a los nuevos edificios del sector.

    También dejamos muy avanzado el proyecto Ministerios, ubicado en la carrera 10.ª entre calles 6.ª y 10.ª, un sector deteriorado pero que es parte del centro histórico y mejorará mucho el entorno de la Presidencia de la República. El área total consta de 5 manzanas, en donde ya se habían adquirido 38 inmuebles. En ellas se planea construir los edificios para los ministerios del Trabajo y de Justicia, entre otras entidades, con prioridad en aquellas que hoy en día tengan en arriendo sus sedes. Dejamos con diseños y mecanismos de financiación aprobados los proyectos para tres de las cinco manzanas que, al igual que en el caso del CAN, permitirían transformar positivamente el centro histórico de Bogotá.

    La agencia también se ocupó del proyecto Base Naval de Cartagena. La idea era, y espero siga siendo, trasladar esta base cuyo principal cuello de botella era su mecanismo de financiación, que conseguimos validar mediante un esquema de gobierno a gobierno en el que participaban España, Canadá, Francia y el Reino Unido. El plan contemplaba la construcción de un gran centro financiero, las vías para desembotellar Bocagrande, la construcción de una moderna terminal de cruceros, un nuevo centro de convenciones, hoteles, oficinas e, incluso, un acuario y el proyectado museo para el galeón San José. Cerca del 45 % del área se destinaba a parques y espacio público. Cartagena podría recibir con este proyecto un impulso a su desarrollo nunca antes visto.

    También dejamos firmado el traslado de los batallones de Pereira, Pasto y Barranquilla. Los terrenos de este último permitirían seguir dando impulso a los proyectos que de años atrás viene adelantando la ciudad sobre el río Magdalena.

    Pero todas estas iniciativas y sueños quedaron malogrados. Nada se ha avanzado, y no encuentro explicación distinta a lo que ocurre en muchos sectores de la Administración, donde nada pasa o, lo que es peor, que siendo esta iniciativa del gobierno pasado tomaran la decisión de sepultarla. Es claro que la junta directiva de la agencia no se reúne presencialmente y que como cabeza de la entidad fue designada la doctora Victoria Eugenia Restrepo, graduada como administradora agropecuaria y en mediación de conflictos, y cuyo principal mérito ha sido ser directora financiera y administrativa del Centro Democrático. Qué frustración…[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS
    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    01 de marzo 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/que-frustracion-columna-de-german-vargas-lleras-467682[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • El satélite, un juguete caro

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1582649420761{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Terminaremos pagando millones por un satélite que ni siquiera tendrá capacidad de proveer servicios.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1582649430716{margin-bottom: 0px !important;}»]Informa el Gobierno que se volverá a poner en marcha el negocio del satélite de observación de la Tierra con el cual se pretende, además, que Colombia entre con pie firme en la era espacial. Este proyecto, quiero recordar, nació en el gobierno pasado dentro del Programa Presidencial para el Desarrollo Espacial Colombiano y estuvo a cargo de mi antecesor, Angelino Garzón, que, entiendo, le otorgó un lugar privilegiado en su agenda vicepresidencial.

    Esa función, por cierto, me fue transferida, pero me bastó una sola reunión para desistir de la compra del satélite, pues allí quedó claro que no podían invertirse 350 millones de dólares en un satélite cuya función exclusiva era proveernos de imágenes por las que anualmente pagábamos, en ese entonces –y seguimos pagando hoy–, un poco menos de 2 millones. Esa millonaria inversión, junto con los gastos de mantenimiento y una vida útil del satélite no superior a 12 años, no resistió el menor análisis económico, ni mucho menos la argumentación de que se trataba de un asunto de soberanía nacional.

    Cuál sería mi sorpresa al ver en los medios de comunicación que Colombia le apostaría nuevamente a tener un satélite propio de última tecnología. En efecto, el Gobierno acaba de aprobar el documento Conpes 3983, de enero pasado, mediante el cual revivió el proyecto y lo asignó a la comisión a cargo de la Vicepresidenta y con participación prácticamente de todo el Gobierno, como en la anterior oportunidad. Todo aquel que necesite una imagen satelital, que se consigue en el mercado a precios muy competitivos, e incluso provistas gratuitamente por medio de la cooperación internacional, como en el caso de los cultivos ilícitos, tiene asiento en la comisión.

    Afirma el doctor Ricardo Ariza, director de la Comisión Técnica, que Colombia gasta alrededor de 15 millones de dólares en compra de estas imágenes, pero basta con revisar los presupuestos de las distintas entidades para concluir que ese gasto no llega a los 2 millones –incluso, el propio documento Conpes los estima en 1,68 millones– y que, por supuesto, la idea de tener no solo uno, sino varios satélites propios, incluso para generar emprendimientos, no parecería corresponder con las prioridades nacionales en materia del gasto.

    Lo que sí es seguro es que empezarán los viajes y las comisiones de ‘expertos’ al exterior para evaluar las propuestas de los distintos proponentes, que seguramente no ahorrarán en atenciones. Empezarán, también, los comisionistas e intermediarios interesados en el negocio a desplegar toda su artillería de ofrecimientos que, de tener éxito, nos dejarán engrampados en la compra de un satélite que para nada necesitamos ahora.

    En su momento tomamos la decisión, compartida con el Presidente, de cancelar definitivamente esta locura a pesar de los esfuerzos de las empresas oferentes, de los comisionistas y de varios países interesados en cerrar el negocio. Pero sabíamos que el tema volvería a consideración del Gobierno, pues los intereses son enormes. Ahora nos lo han querido presentar arropado en el atractivo y necesario impulso de la ciencia y la tecnología, y también bajo esquemas de negociación gobierno a gobierno. Nada de eso impedirá que terminemos pagando una millonaria suma por un satélite que ni siquiera estará en capacidad de proveernos los servicios de telecomunicaciones y de navegación.

    Afirma el doctor Ariza que “la aspiración nuestra es que cuando se termine este gobierno ya tengamos cerrado el negocio, siempre que se encuentre la conveniencia”. Yo estoy seguro de que esa conveniencia no se encontrará y espero que nunca llegue a cerrarse el ‘negocio’, como con toda claridad lo llama el doctor Ariza, director de Proyectos Especiales de la Presidencia de la República.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1582649403354{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS
    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    22 de Febrero 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/el-satelite-un-juguete-caro-columna-de-german-vargas-lleras-465158[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Un Acierto

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1581968703271{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Llega a MinSalud Fernando Ruiz, quien se ha preparado toda su vida para liderar este ministerio.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1581968760853{margin-bottom: 0px !important;}»]Muy buen ministro el doctor Juan Pablo Uribe. Aunque anunciado, muchos no compartimos su prematuro retiro, tras el cual quedan importantes realizaciones como la ley de punto final, que permitirá saldar la enorme deuda con los prestadores de servicios de salud. Llega a esta plaza difícil el doctor Fernando Ruiz, uno de los mayores conocedores del sistema y quien se ha preparado toda su vida para liderar este ministerio. Médico cirujano, con estudios de máster y doctorado en Salud Pública, consultor de organizaciones como la OMS y la Ocde y viceministro en el anterior gobierno. Imposible mejores credenciales para hacer frente a los grandes desafíos que le esperan.

    No obstante los avances de estos años, los usuarios siguen padeciendo interminables demoras en su atención, lo que ha ocasionado centenares de miles de tutelas y permanente crisis en los servicios de urgencias, que se han convertido en la solución para acceder al sistema. Un segundo problema es el gasto descontrolado, que, unido a la corrupción, ha ocasionado la insolvencia de muchas EPS y la descomunal cartera vencida que soportan los hospitales. El tercer reto es el más importante, pues consiste en asegurar la sostenibilidad del sistema, agravada por el envejecimiento acelerado de la población y el natural crecimiento de la demanda por servicios, tratamientos y medicamentos.

    El ministro Ruiz tiene muy claro cuál es el camino para transformar el sistema, que no es otro que situar al ciudadano en el centro de las decisiones de política pública y propender a que el sistema se adapte a las decisiones del paciente, y no al contrario. Para ello se hace indispensable poner el acento en la prevención, implementando el modelo de medicina familiar que ha demostrado ser exitoso en países como Holanda, Inglaterra, Canadá y muchos más. Al implantar este sistema, cada colombiano tendrá un médico responsable de su salud que le hará seguimiento y lo acompañará en sus tratamientos y rehabilitación.

    El nuevo ministro ha planteado ya seis estrategias, que comienzan por hacer efectiva la unificación del régimen contributivo y subsidiado para que todos los colombianos reciban atención igualitaria. La separación existente ha generado ineficiencia, falta de cobertura e inequidad. En el país no se necesitan muchos más hospitales ni camas, pero sí que las redes se organicen y compitan por un buen servicio y no por los recursos, y que haya un nuevo plan de beneficios. También es importante ampliar en forma progresiva la licencia de maternidad en el régimen subsidiado. Millones de colombianas de este hoy no la tienen.

    Con el nuevo modelo de medicina familiar se podrá atender la mayor parte de los requerimientos, para que los especialistas se puedan dedicar a los casos de alta complejidad. La primera atención se deberá prestar cerca del hogar o lugar de trabajo, y garantizar que todos los afiliados tengan una consulta anual. Este modelo prevé el fortalecimiento de la red de hospitales públicos y su complementación con los privados. Es indispensable para su éxito asegurar el recurso humano para la prestación en los servicios básicos y también, al menos, 5.000 nuevos especialistas que podrían formarse en los próximos cuatro años. Una propuesta adicional es reconocer a los médicos residentes una remuneración de la cual hoy carecen.

    Y, finalmente, el fortalecimiento de la Superintendencia de Salud para que junto con el ministerio puedan combatir a fondo la corrupción y propiciar total transparencia en las transacciones entre las EPS, muchas de las cuales están en mora de ser intervenidas, y las IPS mediante la regulación de los conglomerados dentro del sistema, al igual que se hizo en el sector financiero, además de consolidar la administración de los recursos bajo la forma de un banco de la salud.

    Durante largas jornadas debatimos estos temas. Nadie más capacitado y con más experiencia hubiera podido ser designado. Opinión compartida por todos los actores vinculados al sector de la salud.
    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1581968800829{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS
    * Dirección Fundación Carlos Lleras

    16 de Febrero 2020

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/un-acierto-columna-de-german-vargas-lleras-462584[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]