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  • De ‘Matamba’ a ‘Otoniel’

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1648565665880{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Nada en el Inpec funciona, ni siquiera su consejo directivo al que jamás concurren los titulares.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1648565599139{margin-bottom: 0px !important;}»]Y se voló ‘Matamba’, cabeza del denominado frente Cordillera Sur, aliado del ‘clan del Golfo’ y solicitado en extradición. Pasó por 7 puestos de control sin despertar sospecha. Se menciona que pagó 4 millones de dólares. Los anuncios no se hicieron esperar: “Vendrán correctivos de fondo”, dijeron. Hace 8 días habían dado similares declaraciones cuando el Gobierno destituyó al director del Inpec y también al de La Picota, general Botero. Meses antes habían sido detenidos los directores de La Modelo y de La Picota. En los últimos años han pasado fugazmente por el Inpec 22 directores, varios destituidos.

    No es posible continuar con unos centros penitenciarios en donde todo ocurre. Se venden drogas, alcohol, armas, se compran teléfonos para seguir delinquiendo y privilegios de ubicación en determinado patio, traslados a otras cárceles y fugas, si el precio es correcto.

    Por eso, desde el 2010 propuse la liquidación del Inpec y crear una dirección adscrita a la Policía Nacional. El ministerio a mi cargo en ese entonces contrató al Dr. Juan Carlos Esguerra, con el fin de preparar el proceso de liquidación, en ejercicio de las facultades extraordinarias que se venían tramitando en el Congreso y que fueron aprobadas en la ley que también creó el nuevo Ministerio de Justicia, para el cual fue designado el propio Dr. Esguerra.

    Pero cuál sería mi sorpresa cuando al poco tiempo, en vez de liquidar el Inpec, resolvió crear otro monstruo similar, el llamado Uspec, para atender los asuntos administrativos. Habrase visto tamaño despropósito. Como era previsible, de inmediato esta nueva entidad cayó también en las garras de la corrupción. Por ella han pasado en estos 11 años 7 directores, incluido al actual, Dr. Andrés Díaz, cuyos títulos para acceder a este cargo no son otros que el de haber sido alcalde de Gachancipá y director de Planeación en Mosquera. Al Uspec llegó como cuota de un ‘combo’ de la Comisión 1.ª del Senado. ¿De quiénes podrá tratarse? ¿Por qué no investigar la contratación por más de 1,5 billones al año que ha tenido lugar en esa entidad? Me temo que nada bueno se encontrará.

    De una pasamos a dos entidades igual de corruptas, por lo que en estos 11 años tampoco se avanzó nada en la construcción de nuevos centros penitenciarios ni se implementó el modelo de APP, tan necesario para financiar su construcción y operación. Nada en el Inpec funciona, ni siquiera su consejo directivo al que jamás concurren los titulares, con excepción del ministro de Justicia y un delegado del Presidente, ya que el otro renunció. ¿Por qué nunca ha asistido el director de la Policía Nacional? ¿No le parecerá relevante?

    La solución no puede ser seguir ‘quemando’ oficiales de la Policía o del Ejército. El actual brigadier general, Tito Yesid Catellanos, que fue subdirector de narcóticos, lleva 10 días de nombrado y con la volada de ‘Matamba’ ya va rumbo al matadero. ¿Por este caso deberá responder también este general? ¿Qué más tendrá que ocurrir para que el Dr. Ruiz, minjusticia, acepte finalmente su responsabilidad política?

    Se anuncia ahora una nueva reforma. ¿En qué consistirá y para cuándo? ¿Se tratará, por fin, de liquidar estas dos entidades o, por el contrario, de sentarse a discutirla con los 81 sindicatos de base, sus seccionales y juntas directivas las posibles intervenciones? Recuerdo que son 4.139 empleados del Inpec que gozan de fuero sindical y 8.864 con afiliación sindical, y que en 2021 se otorgaron 16.718 permisos sindicales. No puedo dejar de preguntarme qué papel ha desempeñado el mintrabajo frente a este abuso. Me dicen que el minjusticia jamás ha tenido reunión con ninguno de los sindicatos.

    Me temo que este delicado asunto, así como la reforma de la justicia, el combate a los cultivos ilícitos o la construcción de nuevas cárceles ya quedó, como tantos otros temas, para el próximo gobierno. En lo que sí fue muy eficaz el Dr. Wilson Ruiz fue en coadyuvar al buen resultado electoral de la colectividad que lo promovió a este cargo.

    A estas alturas ya no podemos demandar nada adicional a que no se produzca la fuga de ‘Otoniel’. Pero si ocurriera, no sería asunto del ministro Ruiz ni del Gobierno, sino, en criterio de ellos, de generales corruptos e incompetentes. Buen punto de partida para los “correctivos de fondo”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1648565629583{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    27 de marzo 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/de-matamba-a-otoniel-columna-de-german-vargas-lleras-661127[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • El juego terminó

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1647820282600{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    La polarización de la opinión y el concepto de voto útil se repetirán en estos meses con más fuerza.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1648565760999{margin-bottom: 0px !important;}»]Dos grandes ganadores dejan las elecciones del domingo. Petro picó en punta con una votación individual de 4’500.000 votos y 1 millón adicional al sumar el Pacto. Consolidan 19 o quizás más curules en el Senado, y la gran sorpresa que nadie vaticinó: 25 escaños en Cámara. Como era previsible, arrasaron en Bogotá, donde muy probablemente elegirán al próximo alcalde. La estrategia y la disciplina de ligar al candidato con sus listas les funcionaron a la perfección.

    Fico, por otra parte, fue el indiscutible ganador de la consulta del Equipo Colombia, gracias al decidido apoyo del Gobierno y del Centro Democrático. Con un margen de más de 2 millones de votos, desde ahora se perfila como el único contendor de Petro. No la tiene fácil, tampoco imposible. Tendrá que empezar por canalizar las votaciones de sus coequiperos.

    El magro resultado de la consulta del Centro era de esperarse. Fajardo, ganador de esta, redujo sus apoyos de 4 millones de votos obtenidos hace 4 años a escasos 723.000 y se llevó una descomunal pela en su propia tierra. Muy difícil avanzar en una candidatura con estos resultados, y más cuando a partir de ahora primará el voto útil en un país cada vez más polarizado. Será una tortura para el profesor librar esta campaña.

    En las próximas semanas se sabrá qué rumbo tomarán el Partido Liberal y Cambio Radical (CR), dos organizaciones claves en este ajedrez político. Y a propósito de este último, vale la pena recordar que no es la primera vez que esto ocurre. En 2002 CR sacó 2 senadores, en el 2006 pasó a 15 y luego, en 2010, redujo su participación a 8, cuando el gobierno de Uribe aprobó el transfuguismo y tomó la decisión de acabar el partido, sonsacando desde el propio Gobierno a 7 senadores. En 2014 conservó su participación con 9 y en 2018 pasó a 16 curules, en parte impulsadas por mi candidatura a la presidencia. Ahora quedó en 11, era de esperarse. Pienso en varias razones: la no participación de la familia Aguilar, que se refugió en el Partido Conservador; de los cristianos, cuyas permanentes exigencias fatigaron al partido; de Rodrigo Lara y la prematura jubilación de Germán Varón, por un lado, y por el otro, la reducción significativa de las votaciones de los candidatos de la casa Char.

    Muy difícil fue el debate electoral en las actuales circunstancias: sin vinculación con las consultas y sin candidato presidencial. Y, además, ligados tardíamente al Gobierno, lo cual nos pasó su costosa factura, al igual que al partido de ‘la U’, a los cristianos y al propio Centro Democrático. No puede decirse lo mismo del Partido Conservador, que tuvo todo en este gobierno y lo supo aprovechar sin recato alguno.

    Aun así, la bancada de CR con 11 senadores y 18 representantes jugará una vez más un papel crucial en el próximo Congreso, donde los equilibrios de fuerzas serán muy frágiles y donde cualquier organización cuenta y se hará sentir. Nosotros ya nos hemos acostumbrado en estos años a subir y a bajar, así es la democracia. Lo importante es asimilar el resultado, aprender de los errores y nunca perder el norte de nuestras convicciones políticas.

    Agradezco sinceramente a quienes en estos días se motivaron con el video del guerrero con el cual invitamos a votar por las listas de Cambio Radical. Sin duda, muchísimo sirvió su apoyo. La votación por el solo logo del partido fue superior a 147.000 votos. Pero, como es fácil comprender, el resultado final de las votaciones para CR y el de las consultas para quienes participaron no dan ningún margen para pensar en una candidatura mía.

    Además, reitero que la polarización de la opinión y el concepto de voto útil se repetirán en estos meses con más fuerza que nunca y desde la primera vuelta presidencial. Yo he vivido en carne propia lo que esto significa. Ver cómo se cierran todos los espacios y cómo nada de lo que se proponga o se diga encuentra eco en la opinión. Así las cosas, es imposible pensar en candidaturas, y mucho menos a estas alturas del partido.

    A la Centro Esperanza y su candidato les espera un infierno en estos dos meses, no quisiera estar en sus zapatos. El juego terminó el domingo pasado. Tocó decidir entre Petro y Fico.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1648565784329{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    20 de marzo 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/el-juego-termino-columna-de-german-vargas-lleras-659634[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • ¡A votar!

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1647273534407{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Yo votaré por Cambio Radical, que siempre ha tenido un norte muy claro en todos los temas cruciales.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1647275248131{margin-bottom: 0px !important;}»]Llegó el día de votar con responsabilidad. En mis últimas notas he señalado la importancia de estas elecciones y he dicho que nunca antes se había presentado una situación similar y con tanta trascendencia. Mi receta para este domingo es muy simple. Consiste en analizar las propuestas, desconfiar y, sobre todo, NO votar por…

    Candidatos populistas que proponen gastos descomunales en todos los frentes, vías irrealizables, promesas incumplibles en educación y salud, ampliación de subsidios y de su monto y toda serie de locuras, sin identificar fuentes de recursos y que, incluso, por ignorantes, prometen acciones que ni siquiera son del resorte del Congreso. Candidatos que pregonan el odio y la polarización y ven en la anarquía y los paros el camino idóneo para deslegitimar las instituciones y tramitar sus aspiraciones electoreras.

    Candidatos que quieren ser congresistas pero, de entrada, anuncian renunciar a sus funciones legislativas proponiendo referendos, plebiscitos y asambleas constituyentes. Candidatos que proponen que el país gaste a manos llenas pero al tiempo pierda su principal fuente de ingresos externos por exportaciones de petróleo y comprometa su autosuficiencia energética y su estabilidad fiscal.

    Candidatos que promueven nuevas reformas tributarias para restablecer el impuesto al patrimonio, la renta presuntiva, el aumento del impuesto de renta para asalariados. Que proponen una reforma confiscatoria que vulnera la libre empresa y la propiedad privada. Los que quieren trasladar su odio a la tributación, sin pensar en las consecuencias para el país. Los mismos que en el país vecino se eligieron por detestar a los empresarios ricos, pero adoran a los parásitos nuevos ricos de sus regímenes. Candidatos que proponen reformas profundas de las Fuerzas Militares y de Policía para minar sus capacidades, reducir su tamaño y bajar su presupuesto.

    Candidatos que han prometido estimular un régimen laboral que reduce la jornada laboral, sin consideración a la competitividad de nuestras empresas, y también la populista idea de que todos los colombianos reciban un salario mínimo del Estado, independientemente de que trabajen o no. Candidatos que proponen legalizar la producción, el comercio y el consumo indiscriminado de drogas ilícitas, sin ninguna consideración por los miles y miles de familias afectadas y destruidas por este flagelo. Que pretenden que Colombia legalice todo y avance en solitario, en contra de la comunidad internacional.

    Yo votaré por el partido Cambio Radical. Un partido que siempre ha tenido un norte muy claro en todos estos cruciales temas. Que siempre se ha opuesto con éxito a tantas propuestas insensatas y populistas. Una colectividad proactiva y responsable, que defiende la institucionalidad con mucho compromiso y eficacia y que, además, ha sido el muro de contención de las demenciales ideas en materia tributaria.

    Cambio Radical ha presentado las grandes reformas que el país requiere con urgencia. Comenzando por la gran reforma de la justicia para garantizar accesibilidad, justicia pronta y seguridad jurídica. Así mismo, la necesaria reforma laboral para generar más y mejores empleos, pero también para avanzar en materia de competitividad y productividad. Y la muy conveniente reforma del régimen pensional, pero sin populismos, sin promesas incumplibles, con justicia y equidad, garantizando ingresos mínimos para las poblaciones mayores más vulnerables y eliminando subsidios insostenibles para el sistema. En igual forma ha propuesto reglamentar las consultas previas y los licenciamientos ambientales y la inaplazable reforma de las corporaciones autónomas regionales, entre muchas más, como la reforma del régimen de Salud, que ya desafortunadamente en este gobierno resultaron imposibles de concertar por física falta de interés e incapacidad política.

    Aspiro a que este domingo Cambio Radical mantenga e incluso aumente su participación en el Congreso. Los colombianos que nos acompañen y que se identifican con estos propósitos pueden estar tranquilos frente a los riesgos y la incertidumbre que se ha apoderado del panorama político nacional. Es el momento de frenar tanta irresponsabilidad, tanto populismo y tanto desprestigio del Congreso.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1647275217393{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    13 de febrero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/a-votar-columna-de-german-vargas-lleras-657967[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Paciencia y memoria

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1646771911536{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    El mercado accionario en Colombia no crece como en otros países, pero las cosas tenían que cambiar.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1646771966212{margin-bottom: 0px !important;}»]A lo largo de estas semanas hemos ido conociendo el resultado de las distintas opas del grupo Gilinski sobre Nutresa y Sura, pero pocos recuerdan el origen de la discordia.

    Para finales de la década del 90, el grupo Gilinski era propietario de la mayoría del antiguo Banco de Colombia. En esa época tomaron la decisión de negociar un acuerdo con el entonces Banco Industrial Colombiano (BIC), de propiedad del sindicato antioqueño. Para fusionar ambos bancos, el BIC financió la compra del 51 % de las acciones de Bancolombia a los Gilinski: un 31 % con créditos del exterior y un 20 % con una emisión de acciones del BIC que hicieron en enero 1998. Se pactó que hecha la fusión de ambos bancos, los Gilinski recibirían un 10 % del banco fusionado, el nuevo Bancolombia. Con la emisión de acciones que hizo el BIC y con las posteriores capitalizaciones no acordadas, los Gilinski terminaron marchitados y además nunca recibieron el total de lo pactado. En laudo arbitral de mayo de 2006 se les reconoció una pérdida de participación y se ordenó a su favor una indemnización por más de 40.000 millones de pesos. El fallo señaló que “la conducta fue contraria a la buena fe”. Bancolombia tuvo que reconocer y pagar la condena, y los posteriores reclamos del banco a la familia nunca prosperaron judicialmente.

    Esa, en síntesis, es la historia. Por eso, muchos analistas señalan que el objetivo último de las operaciones que comenzaron el año pasado es el Bancolombia.

    Tras finalizar la 2.ª opa, los Gilinski y sus aliados se convirtieron en los mayores accionistas de Sura, con el 31,5 %, y de Nutresa, con el 30,8 %, segundo accionista después de Sura. Por las participaciones cruzadas en Nutresa, hoy tienen el 44 %, y sus inversiones alcanzaron 2,4 mil millones de dólares. Ahora se conoce una tercera opa. Importante advertir que cuando abran los mercados la posición de Gilinski valdrá 3,4 mil millones de dólares, o sea que a la fecha se habrán ganado mil millones de dólares. En esta 3.ª opa se elevó la oferta por acción de Nutresa a 50.000 pesos, más del doble del valor que tenía en noviembre pasado. Cómo no preguntarse, entonces, por los verdaderos beneficiarios, que son los más de diez mil accionistas que se acogieron a las ofertas y recibieron más de 9,5 billones de pesos.

    Si yo fuera accionista, preferiría a quienes aumentaron el valor de mis acciones en un 130 % y no a quienes en estos 10 años me hicieron perder un 75 % del valor de estas. Y advierto que no soy accionista porque en 2003 vendí mis 9.250 acciones de Sura. Magnífica decisión, viendo lo ocurrido en estos 19 años.

    Como es sabido, los socios estratégicos del GEA no aparecieron en ninguna de las dos opas, y nada hace prever que intervendrán en esta 3. Esta ‘batalla’ se definió con los hechos y quedó claro que promesas y anuncios no son suficientes. El mercado y los accionistas no sucumbieron esta vez a la andanada mediática y publicitaria con la que este grupo empresarial se acostumbró a manipular las comunicaciones por años, como lo hicieron con EPM en ese contubernio que también denuncié y en buena hora terminó.

    Se abre así una nueva etapa para los accionistas minoritarios, en la cual se espera que el nombre del juego sea la creación de valor y no la protección de privilegios. Se abre también la oportunidad para que las empresas se enfoquen en bajar sus niveles de endeudamiento y retomen su rumbo de crecimiento. Pero para quienes quieran vender en esta 3.ª opa, el valor de la oferta, probablemente la última, es muy atractivo.

    Al margen de lo anterior, es muy conveniente que finalmente nos cuenten qué se encontró. Particularmente, de todos los privilegios y abusos que posiblemente tuvieron lugar en estos años: salarios, gastos de representación, primas, multimillonarios bonos de retiro, 8 aviones al servicio de los controladores, y todo pagado por el bolsillo de los accionistas minoritarios, jubilados y pensionados. Seguro que nada de esto hubiera ocurrido en épocas de Darío Múnera, Fabio Rico o Jorge Molina.

    Con razón, en Colombia el mercado accionario no crece como en otros países. La gente le tiene pereza a invertir en acciones. Pero en algún momento las cosas tenían que cambiar. Creo que, por fortuna, ese momento está llegando.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1646772055133{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    06 de febrero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/paciencia-y-memoria-columna-de-german-vargas-lleras-656254[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • ¿Qué Congreso elegimos?

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1646167124431{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Prácticamente no hay asunto de importancia que no esté ligado a decisiones del órgano legislativo.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1646167174447{margin-bottom: 0px !important;}»]La semana pasada me referí al imperativo de participar masivamente en las elecciones para el Congreso de la República. Creo muy relevante favorecer y fortalecer a los partidos que han garantizado por décadas la estabilidad institucional de este país, particularmente en esta coyuntura.

    Este 13 de marzo se definirá, en últimas, el modelo económico, político y social del país. Veamos algunos temas de especial trascendencia que se resolverán en una u otra dirección, dependiendo de las mayorías que se consoliden en el Congreso.

    La sostenibilidad fiscal. Imposible seguir haciendo crecer el endeudamiento interno y externo neto, que sobrepasa ya el 61 % del PIB, cuando hace cuatro años era del 46 %, e imposible continuar aumentando el déficit fiscal, que en 2021 superó los 83 billones de pesos, 7,2 % del PIB y este año será igual. Estamos al borde del abismo y algunos proponen lanzarse.

    También está de por medio nuestra seguridad energética. ¿Qué ocurriría si la perdemos? Comparto firmemente el propósito de avanzar hacia energías renovables y cambiar nuestra matriz energética, pero no es viable ni realista suspender cualquier tarea de exploración o explotación de hidrocarburos. Recordemos que el 50 % de nuestras exportaciones provienen del sector minero-energético, que el 40 % de las inversiones directas en Colombia están ligadas a este sector que representa el 18 % de todos los ingresos nacionales, y que el hueco fiscal para suplir la demanda de combustibles sería de 30 billones adicionales. La legislación hoy vigente podría modificarse en pocas semanas en el próximo Congreso.

    ¿Qué ocurría si en materia pensional acogemos las propuestas populistas que empiezan a anunciarse en la contienda política? Recordemos que anualmente el Estado destina más de 45 billones a cubrir el déficit de un sistema inequitativo, insostenible, de baja cobertura, que deberá reformarse con criterios técnicos y responsabilidad fiscal. La tentación de legislar con total irresponsabilidad no es menor.

    Y qué tal seguir haciendo populismo con propuestas como la prima extraordinaria para compensar la inflación y simultáneamente ampliar y aumentar los subsidios. Todo, después de un aumento sin precedentes del salario mínimo, que todos apoyamos, y la de seguir aumentando la licencia de paternidad. Mejor dicho, todos a depender del Estado, como en Venezuela, y sin ninguna fuente de recursos.

    El Congreso también tendrá que decidir sobre si el país sigue apostando a las iniciativas público-privadas para el desarrollo de la infraestructura. ¿Se pensará dejar el financiamiento de las obras totalmente a cargo del erario? Me temo que por este camino no se volverá a ejecutar ninguna obra de importancia en el país.

    Sobre consultas previas, el Congreso tendrá que definir reglas claras para permitir el desarrollo de proyectos en el territorio nacional o para definitivamente impedirlo, como se anuncia por algunos candidatos. Hoy, más de 9.000 iniciativas están frenadas por este asunto. Si esa reglamentación es restrictiva, no habrá quien tome en el futuro el compromiso de invertir en ningún proyecto. Lo propio ocurre, en general, en materia de licenciamiento ambiental.

    La injerencia del Legislativo en salud y educación es determinante. Aunque imperfecto, nuestro sistema de aseguramiento en salud funciona. ¿Se va a reformar? ¿Cuál es el nuevo modelo, si es que lo hay? ¿En educación, se van a emprender las grandes reformas para mejorar la calidad y cobertura? ¿O la propuesta será seguir entregados a Fecode y a la defensa de sus privilegios?

    Prácticamente no hay asunto de importancia que no esté ligado a decisiones del Congreso, incluidas la asignación y aprobación del presupuesto, así como la elección de magistrados de la corte Constitucional, del procurador y contralor, entre otros.

    A la fecha, que yo recuerde, ningún presidente en Colombia ha tenido serias dificultades en el manejo de las relaciones con el órgano legislativo, con excepción de quienes optaron por cerrarlo en el siglo pasado como Ospina Pérez, o el general Rojas Pinilla, que lo mantuvo clausurado, o Laureano Gómez, que se inventó un remedo de Constituyente y así terminamos. Un Congreso fuerte, representativo, responsable es la verdadera garantía de tranquilidad, seguridad y estabilidad institucional.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1646167087370{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    27 de febrero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/que-congreso-elegimos-columna-de-german-vargas-lleras-654575[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Ojo a la elección de Congreso

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1645417588099{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Capturado el Congreso por los extremistas, todo queda comprometido.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1645417777947{margin-bottom: 0px !important;}»]Observo gran preocupación en amplios sectores de la población con respecto a los resultados de las consultas, y sobre todo de las elecciones presidenciales. En contraste, pareciera que a nadie le interesara el resultado de las elecciones para el Congreso el próximo 13 de marzo. Esta situación no deja de ser paradójica, pues la verdadera estabilidad institucional del país se garantiza es en el Congreso de la República. O, dicho de otra manera, la rama del poder público llamada a proteger la democracia y la Constitución Nacional es, en esencia, la Legislativa. Basta mirar los ilustrativos ejemplos de Perú y de Chile, por un lado, y de Venezuela en el opuesto para concluir que capturado el Congreso por los extremistas, todo queda comprometido.

    Colombia cuenta con una de las constituciones más garantistas en el mundo en materia de derechos ciudadanos. De su mano hemos podido avanzar en estos 30 años hacia un Estado moderno, con instituciones democráticas que, aunque imperfectas, funcionan, con una real separación de poderes y un balance entre las diferentes ramas del Estado, con respeto por la propiedad y la iniciativa privada en el marco de sus responsabilidades sociales. Con instituciones modelo como la Corte Constitucional, el banco central y otras como la tutela y los mecanismos de participación ciudadana, por citar solo algunas de las muchas que otras constituciones buscan emular.

    Esa misma Constitución, como es natural, consagra los requisitos y procedimientos para reformarla y, como es sabido, todos ellos deben pasar por la aprobación del Congreso de la República. Bien se trate de un acto legislativo tramitado en el propio Congreso, o de un referéndum o un plebiscito o una asamblea constituyente. Todos, de acuerdo con la Constitución, requieren leyes aprobatorias tramitadas en el Congreso con distintas formalidades y requisitos.

    Por eso, entre muchas razones, es por lo que debemos elegir un Congreso que no esté dispuesto a abrir la puerta a una constituyente ni que avale un referéndum o plebiscito con este mismo propósito. Un Congreso que no transija en la defensa de los fundamentos y los pilares de nuestra Constitución. Que no vaya a permitir reelecciones indefinidas de mandatarios que sepulten todos los equilibrios y delicados contrapesos de nuestra democracia.

    Necesitamos un Congreso que garantice que en Colombia seguirá existiendo la propiedad y las empresas privadas, la iniciativa particular, la libre competencia, el funcionamiento de los mercados y donde el Estado, pésimo administrador, no entrará a ocupar todos los espacios de la producción, la distribución y la comercialización de bienes y servicios.

    Necesitamos un Congreso que se oponga a reformas tributarias confiscatorias que ahuyenten la inversión y nos hagan perder toda competitividad a nivel internacional; un Congreso responsable en materia de sostenibilidad fiscal, en donde se ponga freno a tantas iniciativas populistas de todos los orígenes y pelambres.

    Reconozco que las consultas se han convertido en una especie de primera vuelta presidencial y que están ocupando todo el espacio y el interés de la ciudadanía. Como consecuencia, los candidatos a Senado y Cámara han tenido muy poca visibilidad, tienen dificultad para atraer la atención de los medios y para comunicar sus ideas y propuestas. Y, claro, todos quisiéramos ver a más personas de prestigio y liderazgo integrando estas listas, pero debemos reconocer que es casi imposible persuadir a alguien exitoso en su vida profesional o empresarial de que lo deje todo y se lance a la aventura de la política, con sus pocos atractivos y los muchos riesgos que ello implica.

    Aun así, tenemos el deber de salir a votar masivamente el próximo 13 de marzo y asegurar que no se capture al nuevo Congreso y garantizar que este sea el muro de contención contra aquellos que quieren hacer transitar a Colombia por el camino de la confrontación y del odio.

    Lo más importante es asegurar esta primera meta volante. Si llegáramos a perderla, estarán totalmente comprometidos la carrera presidencial y el futuro del país.

    Este 13 de marzo la democracia colombiana, para decirlo sin eufemismos, se juega el todo por el todo. Imposible ser indiferentes.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1645417639189{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    20 de febrero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/ojo-a-la-eleccion-de-congreso-columna-de-german-vargas-lleras-652921[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • ¿Importa la justicia?

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1644874677950{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    ¿Saben que a nivel mundial ocupamos el puesto 174 entre 190 países por tener una justicia eficaz?

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1644874722914{margin-bottom: 0px !important;}»]Me ha extrañado sobremanera que el tema de justicia y la inaplazable reforma de sus instituciones no exista en esta campaña electoral. Se entiende que ninguno tiene formación jurídica, pero cómo es posible que el asunto más relevante para el futuro del país no les interese, y tampoco a quienes promueven los debates. Me niego a creerlo.

    ¿Tienen presente los aspirantes que un proceso judicial en Colombia tarda en promedio 4 años y hay muchos que superan los 15 años sin conocerse un fallo definitivo? ¿Han escuchado que solo el 2 % de los delitos denunciados llegan a sentencia? ¿Saben que a nivel mundial seguimos ocupando el puesto 174 entre 190 países evaluados por tener una justicia eficaz y oportuna? Una vergüenza nacional.

    Se fueron estos cuatro años y varios intentos de tramitar una reforma constitucional indispensable. Lo mismo ocurrió en el gobierno anterior y en el anterior. Todo se redujo a numerosas y estériles discusiones y al trámite de una reforma menor que francamente no creo sirva de mucho. Para mí está claro que una reforma de la justicia que no se presente y discuta en el primer año de gobierno no tiene ninguna posibilidad de ser aprobada. Aquí no hay tiempo para el aprendizaje, los propósitos deben ser claros y las propuestas, muy concretas.

    En lo que el Congreso sí estuvo muy presente y concentró sus energías fue en aprobar las reformas de los organismos de control y de la Registraduría y la Defensoría, pero para ampliar copiosa y costosamente las plantas de sus funcionarios sin consideración por la situación fiscal. De nada sirvieron las alertas frente al apetito burocrático de quienes las promovieron, todo lo advertido se cumplió sin pérdida de tiempo.

    A los candidatos hay que preguntarles cuál es su diagnóstico y balance del sector justicia. Y cuáles sus principales propuestas. Todos hablan de corrupción y seguridad, pero, repito, ni una palabra frente al tema de justicia, que es transversal a todos los sectores. ¿Qué opinan los candidatos de una futura reforma? ¿Qué aspectos abarcaría? ¿Se ocuparía del tema de la descongestión, del acceso, de la oportunidad? ¿De qué manera?

    Y, pasando al tema de seguridad jurídica, me pregunto si los candidatos comparten la conveniencia de que los jueces y magistrados al dictar sus fallos estén sometidos no solo al imperio de la ley, sino también al precedente judicial. ¿Creen o no conveniente que los fallos de cierre de las altas cortes puedan seguir siendo tutelados?

    ¿Están o no de acuerdo en reglamentar en mejor forma la tutela? ¿Al menos en que su trámite se surta ante la misma jurisdicción? ¿Debe el accionante estar legitimado y así evitar las famosas ‘tutelatones’? ¿Comparten la conveniencia de introducir términos máximos para interponerla?

    ¿Qué propuestas tendrán frente a la descongestión judicial? ¿Qué hacer para en algún momento poner al día los despachos judiciales? ¿Qué hacer para reducir los tiempos procesales y limitar tantos recursos contra sentencias, que mal contados son 7? Increíble, esto no ocurre en ningún otro país del mundo. ¿Cómo implementar algún día, aunque sea de manera transitoria, la colaboración en determinados asuntos de los auxiliares de justicia con más competencias como lo son los centros de arbitraje, los conciliadores, abogados en ejercicio o notarios, entre otros?

    ¿Y cuáles podrían ser las propuestas en materia de correcta administración de justicia, instituciones y estructura de la rama? ¿Debe extenderse el periodo de los magistrados? ¿Deben eliminarse las funciones nominadoras de estos? ¿Cuál debe ser el presupuesto y quién debe manejarlo? ¿Cómo entienden la autonomía y la independencia de la rama? ¿Funcionan bien los organismos de control? ¿Son eficaces, cuestan mucho?

    Por favor. El país quiere oír algo con respecto a la justicia. En los próximos debates debería abrirse un espacio para conocer y confrontar las distintas posiciones de los candidatos, la importancia que otorgan a esta problemática y sus principales propuestas. La Corporación Excelencia en la Justicia podría auspiciar estos encuentros, o las facultades de derecho de las principales universidades del país.

    Ya va siendo hora de abordar en esta campaña los temas importantes, aunque complejos, para la construcción de un mejor país.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1644874834142{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    13 de febrero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/importa-la-justicia-columna-de-german-vargas-lleras-651286[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Empezaron los debates

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1644874515184{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    De izquierda, derecha y también del centro, en cuanto al gasto, solo populismo puro e irresponsable.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1644874544281{margin-bottom: 0px !important;}»]Nunca habíamos visto tantos candidatos y con tan pocas propuestas concretas. Ninguno presenta un programa de gobierno ni un documento escrito. Todo son lugares comunes, todo pandito, sin compromisos ni claridad en las ideas. Eso sí, todos aterrizan en lo mismo: gasto y más gasto público. Sin límite. De izquierda, derecha y también del centro, en cuanto al gasto, solo populismo puro e irresponsable.

    Con alguna excepción, los candidatos coinciden en proponer con carácter urgente una nueva reforma tributaria. El objetivo principal y único es derogar las reformas aprobadas en 2019 y 2021, reformas que consultaron las recomendaciones de la comisión de reconocidos e independientes expertos internacionales. Valdría la pena –les recomiendo– que lean este importante documento. ¿Saben los candidatos, por ejemplo, que las reformas que ahora critican permitieron incrementar el recaudo en un 18,8 %? Este resultado confirma que lo dicho por la comisión y por aquellos que defendimos las reformas era correcto. Que sí era posible incrementar los recaudos sin asfixiar a las empresas y a los contribuyentes y avanzar a un entorno más competitivo.

    Pero no. Las propuestas que hasta ahora he escuchado vuelven sobre las mismas recetas. Veamos: en primer lugar, prácticamente todos los candidatos, incluidos quienes dicen representar a los sectores productivos, proponen revivir el antitécnico y confiscatorio impuesto al patrimonio. ¿En qué tarifa estarán pensando? ¿5, 10, 20 %? ¿Esa tarifa les parecerá suficientemente progresiva y expropiatoria? En ese caso, antes que seguir hablando de un doloroso cuentagotas, sería mejor abordar sin eufemismos el tema de la expropiación y entrar a discutir el monto de la indemnización.

    También he escuchado voces que proponen incrementar aún más el impuesto sobre la renta, que hoy es del 35 % para las empresas y hasta el 40 % para personas naturales. ¿A dónde proponen llevar estas tasas? El 50 % parece poco, a juzgar por las “ambiciosas” propuestas; ¿por qué no el 60? Y para rematar, proponen restablecer la renta presuntiva, quién sabe con qué tarifas y condiciones.

    Y, claro, aumentar también el impuesto a los dividendos, que hoy está en el 10 %. ¿Por qué no subirlo al 20%? Con ello podríamos elevar la tributación sobre las empresas a más del 50 %. Pero esto todavía podría ser insuficiente. Doy por hecho que ninguno defenderá el descuento del ICA del 50 % y que nunca apoyarán el del 100 % al que hubiéramos llegado de manera progresiva, como lo establecía la reforma del 2019. También es claro que se eliminará la devolución del IVA en la compra de activos fijos. Ni hablar del impuesto sucesoral y el de ganancias ocasionales.

    También he escuchado propuestas confiscatorias en materia de impuesto predial y de tributos territoriales. En Colombia, la condición de propietario de cualquier cosa se ha convertido en motivo de sanción económica y social.

    Pero, eso sí, nadie se mete con el IVA, que es una de las principales recomendaciones de la comisión de expertos y donde tenemos la mayoría de las exenciones y la principal fuente de nuevos ingresos.

    Lo que ninguno ha mencionado en los debates es que Colombia tiene una de las tasas más altas de tributación del mundo, que oscila entre el 50 y el 80 % en algunos casos.

    Tampoco he visto propuestas para seguir atacando la elusión y el contrabando, que representa, mal contados, 60 billones anuales. ¿Cuáles son, además, las recetas para atacar la informalidad? ¿Y qué van a hacer para evitar que siga siendo más atractivo invertir y producir en el extranjero que hacerlo en el país?

    Ante todas estas propuestas politiqueras, valdría la pena que los representantes del sector productivo y del empresariado dijeran algo y claramente tomaran una posición. Mucho se arrepentirán de no hacerlo a tiempo. Propongo, por ejemplo, que no orienten más sus aportes a campañas o partidos que promueven estas recetas suicidas.

    En marzo se elegirá el Congreso que tramitará las nuevas reformas. Pero lo que estamos viendo en materia de propuestas tributarias constituye un muy mal augurio para abordar otros temas como las reformas pensional y laboral, entre muchos otras. Se pueden imaginar lo que serían estos debates en un Congreso de mayorías afines a estos propósitos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1644874578817{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    06 de febrero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/empezaron-los-debates-columna-de-german-vargas-lleras-649724[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • No bajar la guardia

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1643864380958{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Comparado con otros países de la región, Colombia es el último en esquemas completos de vacunación.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1643864318089{margin-bottom: 0px !important;}»]En las últimas semanas hemos visto cómo la situación del país frente a la pandemia del covid ha presentado indicadores alarmantes de contagios, ocupación de hospitales y UCI, baja disponibilidad de vacunas y, por supuesto, incremento de personas fallecidas.

    Lo primero sea decir que estamos lejos de cumplir las metas formuladas por el propio Gobierno en cuanto a aplicación de vacunas. Para diciembre pasado faltaron casi 6 millones de personas con esquema completo y a enero más de 3,5 millones con respecto a los objetivos del Ministerio. Al compararse con otros países de la región como Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Ecuador y Perú, Colombia ocupa el último lugar en esquemas completos de vacunación. ¿Qué pasó? Por algo será que países como Estados Unidos nuevamente recomiendan no venir a Colombia.

    El problema principal ha sido la falta de biológicos en el país. Se han anunciado compras importantes por más de 20 millones de dosis, así como nuevas donaciones directas y por el mecanismo Covax. Es urgente que dichos anuncios se hagan realidad y se pueda retomar con fuerza la vacunación, principalmente en las regiones, y el programa de refuerzos en 3 dosis para población más vulnerable.

    Respecto al número de contagios y de fallecidos, también a Colombia le va muy mal en el contexto regional. Para el 23 de enero, nuestra tasa de contagio ha aumentado 12 veces frente a la del 1.º de diciembre del año pasado y el número de muertes se ha triplicado, la tercera tasa más alta entre todos los países de la región.

    Por supuesto, lo que se observa es un aumento de la ocupación de camas, tanto de hospitalización general y cuidados intermedios como de UCI, por el covid. Esta ocupación se ha multiplicado por cuatro en casos asociados a la pandemia, y en algunas regiones del país como Antioquia, por ejemplo, esa ocupación de UCI ya ha llegado a niveles del 92 %.

    Los datos son alarmantes, pues en menos de tres semanas ha habido una fuerte disminución de la capacidad hospitalaria y estamos lejos de ver el final de este cuarto pico, por lo que el pronóstico es muy poco halagador y, lo peor, con altas probabilidades de muertes evitables.

    Es también urgente que se profundice en la exigencia del carné de vacunación en eventos y sitios con aglomeraciones y que se amplíe su exigencia a todo tipo de entidades como bancos, notarías, oficinas de servicios públicos, todas las oficinas gubernamentales y, por supuesto, colegios, universidades y las entidades del sistema de salud. Y por qué no pensar, como ya se ha hecho en otros países, en exigir el carné para ingresar a las empresas con más de un cierto número de trabajadores. Y poner en marcha unas brigadas de vacunación en todos los colegios, públicos y privados –niño que entra, niño que se vacuna–, sin excusa, lo mismo con maestros y personal administrativo.

    Más de 30 países, incluido Estados Unidos y prácticamente todos los europeos, ya han autorizado los medicamentos para tratar el covid. Son conocidos los de las casas Pfizer y Merck de uso en casos graves y para evitar la hospitalización. ¿Cuándo será que nuestro burocrático Invima autorizará su uso en Colombia? ¿Qué estará esperando, cuando ya está probado que reducen en más de un 85 % la mortalidad? ¿Y cuándo pensarán autorizar las pruebas caseras disponibles en cualquier droguería en el mundo entero, menos en Colombia?

    Creo que no debería cerrarse el debate sobre la obligatoriedad de la vacuna. Está absolutamente demostrado que los casos de contagios, hospitalización y muerte están asociados en gran medida con la falta de vacunación. Algunos países se han atrevido a dar el paso a la obligatoriedad, y de seguir presentándose en Colombia un deterioro tan crítico de la situación, valdría la pena profundizar en medidas que permitan universalizar la vacunación en el país.

    Me asalta la preocupación de que el tema del covid haya pasado inexplicablemente a un segundo plano. Ya ni siquiera ocupa los titulares de prensa. Pareciera que ya no es la prioridad ni del Gobierno Nacional ni de los entes territoriales. Y mientras todos los indicadores se deterioran en forma inquietante, incluidos los 300 muertos diarios, a nuestro flamante ministro, personaje del año 2021, se lo tragó la tierra.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1643864424997{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    30 de enero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/no-bajar-la-guardia-columna-de-german-vargas-lleras-648242[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

  • Las opas, segunda temporada

    [vc_row][vc_column width=»1/4″][vc_empty_space height=»50px»][mk_circle_image src=»https://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2018/08/vargas_lleras-c.jpg»][mk_fancy_title size=»15″ font_weight=»bold» letter_spacing=»1″ margin_top=»20″ font_family=»none» align=»center»]

    [/mk_fancy_title][/vc_column][vc_column width=»3/4″][vc_empty_space height=»50px»][vc_column_text css=».vc_custom_1643864059837{margin-bottom: 0px !important;}»]Por: Germán Vargas Lleras para el periódico El Tiempo

    Aquí no termina la apuesta por el control del conglomerado antioqueño.

    [/vc_column_text][vc_column_text css=».vc_custom_1643864043834{margin-bottom: 0px !important;}»]Cuando en anterior columna me referí a las operaciones lanzadas por el Grupo Gilinski sobre Nutresa y Sura señalé que, en mi criterio, estas opas eran solo el inicio de una estrategia de mucho más largo alcance y profundidad y que muy posiblemente se extenderían al Grupo Argos, hasta llegar, eventualmente, a lo que ahora muchos analistas describen como el objetivo último de la estrategia: el control de Bancolombia.

    Lo ocurrido el viernes de la semana pasada con el lanzamiento de una nueva opa por Sura y el lunes sobre Nutresa confirma lo dicho, en particular sobre el hecho de que aquí tampoco termina la apuesta por el control del conglomerado antioqueño.

    Creo que ya va siendo justo y necesario que el país se despoje de tanto parroquialismo y se permita un análisis objetivo de estas operaciones desde diversos ángulos y actores. Comenzando por el propio mercado de valores, que es, sin duda, uno de los mayores beneficiarios no de esta operación en particular, sino de cualquier otra que lo sacuda, en el mejor sentido de la expresión. Solo en enero, el Colcap ha crecido en más de 12 %, lo que muestra mayores niveles de confianza e interés en el mercado bursátil.

    Por fortuna, los pataleos de los administradores del GEA a través de demandas legales y campañas mediáticas no han conseguido, y ya no conseguirán, atravesarse a una operación que en cualquier país con un mercado maduro y serio se consideraría normal y de frecuente ocurrencia.

    Digo por fortuna porque aquí los grandes beneficiarios han sido, por fin, los accionistas. Las últimas ofertas por Sura y por Nutresa han sido de $ 40.000 y $ 42.000 por acción, respectivamente. Hay que recordar que el día previo a las opas las acciones estaban ambas alrededor de $ 21.000. Prácticamente se han doblado. Las nuevas ofrecen pagar US$ 9,88 por acción de Sura y US$ 10,48 por acción de Nutresa y, naturalmente, las acciones se han disparado en su valor. ¿Quién gana? Claramente han sido los accionistas los principales beneficiarios.

    En esos que yo llamo pataleos no ha parado de advertir el GEA que las compañías tienen un valor muy pero muy superior al ofrecido por Gilinski. No lo creo. Veamos para el caso de Nutresa. Esta compañía tiene 458 millones de acciones en circulación. La oferta realizada es por US$ 10,48, por donde resulta una valoración de US$ 4.800 millones. Pero para llegar a lo que los analistas definen como ‘enterprise value’, o valor de la compañía, hay que sumarle la deuda, que es de aproximadamente 700 millones. Esto nos da un valor de 5.500 millones, cifra que dividida por el ebitda de la compañía, que es de 390 millones, nos lleva a que esta se ha valorado en un múltiplo de ebitda superior a 14 veces, más de lo que valen compañías similares en el mundo.

    Grave problema para los directivos del GEA con asiento en las juntas de las compañías controladoras y, sobre todo, para los miembros independientes. Cómo van a hacer para rechazar esta nueva oferta sin desatender sus deberes fiduciarios con los accionistas a quienes representan. Difícil. Esta es la verdadera prueba de la fortaleza y consistencia del tan cacareado gobierno corporativo. Ya veremos. Que no sigan usando este argumento porque terminarán aceptando que a propósito mantuvieron subvaloradas por más de 10 años las acciones, en detrimento de los accionistas minoritarios.

    Y creo que al final las compañías son las que se beneficiarán en mayor medida. El solo hecho de haberse quitado la pesada carga de un enroque societario llamado a proteger la propiedad de unos pocos ya les permitirá readquirir su valor real. Las hará más atractivas para nuevos, y quizás más globales e innovadores, inversionistas. Nuevas ideas y estilos de administración, que construyendo sobre lo construido puedan seguir aportando al crecimiento de estas empresas. Y sea el momento de decir que está en mora de retractarse el alcalde Quintero sobre sus ofensivas y, sobre todo, falsas afirmaciones sobre el GEA, sus empresas y directivos.

    Basta de parroquialismos. Hay que dejar operar con libertad los mercados y en particular el de valores, que mucho puede contribuir al crecimiento nacional. Permitir que lleguen al país nuevas inversiones y que soplen renovados y más frescos aires sobre la estructura empresarial colombiana.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/4″][/vc_column][vc_column width=»2/4″][vc_column_text css=».vc_custom_1643864139534{margin-bottom: 0px !important;}»]GERMÁN VARGAS LLERAS

    * Dirección Fundación Carlos Lleras
    23 de enero 2022

    https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/las-opas-segunda-temporada-columna-de-german-vargas-lleras-646655[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]